steven klein

Steven Klein

Glamour decadente, glamour perverso 

 

por Pepe Calvo

 

Pongo mis fotos por ahí con buenas intenciones, de manera neutral. Pero me parece que, al verlas, la gente reacciona en función de sus miedos y deseos. Steven Klein

 

Desde que nos abandonaron los geniales fotógrafos Richard Avedon, Guy Bourdin y Helmut Newton, las revistas sobre Moda se tornaron aburridas, había poco talento fotográfico, sólo llegaban a interesar a estilistas, publicistas, diseñadores de moda y curiosos aficionados, que se contentaban con la contemplación de las colecciones de los grandes costureros de prêt à porter como de alta costura, pero he aquí que aparece Steven Klein y los magazines adquieren otra dimensión.
Con la desaparición de los tres fotógrafos mencionados, o sea, la realeza, los tres pilares que inmortalizaban con sus cámaras las colecciones más importantes de los grandes diseñadores y modistos del mundo, “la plaza” de “gran fotógrafo de Modas” estuvo vacante muchos años. Corrió mucha tinta en dirección a Bruce Weber, Steven Maisel, David Lachapelle, Mario Testino y Peter Lindberg que son grandes fotógrafos pero ninguno de ellos tiene la visión, la imaginación, el estilo y la desvergüenza manierista de Steven Klein.
Del trio inmortal, Avedon, Bourdin y Newton -por nombrarlos por orden alfabético-, a quien mas puede recordar y recuerda es a Guy Bourdin, pero donde en el fotógrafo francés había delicadeza y misterio en Klein hay morbo adobado con enigmas hard que secretamente se apropian de nuestra mirada para contribuir a reconocer y descubrir los oscuros mensajes que ocultan sus imágenes. Algunos de sus retratos podrían recordar a un Avedon de nuestro tiempo, tan pendenciero como aquel nunca lo fue. De Newton toma la sofisticación que lleva a extremos de decadencia subliminal y trasnochada. Las imágenes de Steven Klein pertenecen a un mundo sofisticado y turbio lleno de mensajes perturbadores. Klein es dueño de la época donde le ha tocado vivir y sabe cuanto se valoran, hoy en día, las imágenes agresivas.
A gran parte de los fotógrafos profesionales de la moda se les facilita mucho la labor al trabajar con grandes estilistas, decoradores e iluminadores. Las grandes marcas que los contratan llevan consigo un gran equipo que lo tiene todo estudiado y ha decidido de antemano la imagen que se debe realizar para vender un producto y como llevarla a cabo; eligen el lugar, bien en el estudio o en exterior, donde tendrá lugar la acción; seleccionan a los modelos y hasta deciden el lugar donde deben situarse dentro del encuadre; el fotógrafo, la mayoría de las veces, solo tiene que llegar y hacer click; sin embargo la obra de Klein denota una autoría absoluta a pesar de contar con un equipo detrás -que quizá sea el suyo propio-, pues de eso no se libra nadie que trabaje en la Moda. Las grandes marcas no dudan en contratarle porque conocen los conceptos con los que configura su trabajo y lo que entrega en cada una de sus sesiones. Una visión lasciva y violenta del deseo y el sexo con encuadres de fotografía clásica que aparece renovada por obra y gracia de su toque maestro.
Nacido en 1965 en el Estado de Rhode Island (EE.UU.), estudió primeramente diseño gráfico y arte, aunque pronto comprendió que su máximo interés se encontraba en el ámbito fotográfico. Amante de la obra de Picasso y Bacon, sus imágenes contienen un gran componente narrativo dentro de una estética propia del espíritu del Hollywood cinematográfico con vistas al Sunset boulevard de las películas de David Lynch, donde, todavía hoy, se aparece una enajenada Norma Desmond bajando una escalera interminable.
En 1985 logra su primera campaña importante para la marca Dior International; desde entonces no ha parado de trabajar con Calvin Klein, Dolce e Gabanna, Alexander McQueen, Hugo Boss, Nike y otras importantes marcas de la Moda.

Escenas

Situaciones dramáticas, llenas de referencias cinematográficas y de la cultura pop, dentro de un discurso visualmente impactante aportando mensajes e itinerarios inéditos a la iconografía de la alta costura de todas las épocas en las que brillan imágenes que en apariencia pueden parecer simplemente chocantes, utilizando todas las posibilidades manipuladoras de la fotografía digital. Su trabajo es como un revulsivo que se asoma a las páginas de papel couché de las mas emblemáticas revistas actuales como Vogue, Interview, W magazine, Vanity fair, Arena… y las vallas publicitarias de medio mundo, dinamizando entre las fronteras del arte y la moda, mostrando incluso como atrezzo cruces y vestuario consagrado al clero, en espinosas tramas que vertebran asuntos religiosos.

Retratos

Sus retratos de actrices, actores, modelos y celebridades se caracterizan a través de una narrativa de impulsos, a primera vista absurdos, que enlazan y se involucran con alegorías simétricas de sensaciones de pánico llenas de incógnitas que configuran escenas marcadas por lo trágico.

Me gusta mostrar escenas donde viven sujetos anclados en situaciones dentro de un barniz sellado donde permanece la idea de que es imposible entrar.

 

 

 

Neorrealismo

Para la edición italiana de Vanity fair, en 2010 realiza un encargo para la firma Dolce e Gabbana con Madonna como modelo, quebrantando la imagen glamourosa de la cantante convirtiéndola en ama de casa, con aires entre Monica Vitti y Virna Lisi, dramatizando las escenas utilizando película en blanco y negro haciendo un guiño al cine neorrealista italiano, tan alejado de su propio mundo. Imágenes de diferentes matices, de gran sutileza, que contrastan con lo acostumbrado en su obra habitual, en las que maneja conceptos de hipersexualidad, ciberpunk y ultraviolencia.

Exposiciones

Su obra ha sido exhibida en numerosas muestras alrededor del mundo como en la prestigiosa Galeria Gagosian de California y en la Galeria Brancolini Grimaldi, de Florencia. Una selección de su trabajo ha llegado por fin a los museos con el título de USAnatomy. Una retrospectiva en el Museu Brasileiro da Escultura de Sao Paulo con cuarenta imágenes, dos trípticos, veintisiete polaroids y varios videos, es hasta la fecha la exposición más importante de este polémico fotógrafo.
Considerado un icono de la moda y la publicidad, sus video clips para grandes personalidades de la música como Lady Gaga y Madonna entre otras celebridades lo llevan hacia públicos distintos. La critica dice de él qué, simplemente, es un excéntrico, mientras sus amigos célebres como Madonna, Justin Timberlake, Brad Pitt, Angelina Jolie y Naomi Campbell piensan que es un genio. Él, que se niega a llamar arte a lo que hace, se siente frustrado por fabricar sueños artificiales de muñecas que nunca han existido.

Pepe Calvo, 2016

 

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