Spencer Tunick

Spencer Tunick

Instalaciones humanas: desnudos masivos

 

por Pepe Calvo

 

“Con mi obra reflexiono sobre la relación de lo público y lo privado, lo tolerado y lo prohibido, la moral y lo inmoral o lo individual y lo colectivo”. Spencer Tunick.

 

Con esta definición sobre su trabajo, el autor parece limitarlo, pues su obra, según mi consideración, va mucho más allá de estas ideas.

Sus creaciones muestran una nueva visión del desnudo en el arte, aquella en la que no se revela exclusivamente su belleza. En el que el espíritu se integra en el cuerpo convirtiéndose de manera superior en un todo orgánico, creando instalaciones a través del soporte fotográfico, realizando un trabajo conceptual interviniendo el espacio urbano para vestirlo con formas manieristas que nos conducen a una suerte de discurso planificado de carácter politizado. Todo su trabajo tiene inquietud política.    Los espacios públicos adquieren un mayor significado cuando en su seno se hallan situados los cuerpos desnudos de ciudadanos, generando nuevos mensajes que relatan la metamorfosis del cuerpo al mostrarse sobre un paisaje urbano confiriendo una visión irreal, magnificando sus instalaciones a través de un lenguaje en el que existe gran pluralidad de información, ordenando el desorden, para formar parte de motivaciones coordenadas que pueden poner en riesgo el conocimiento que poseemos de la realidad al conducir nuestra mirada por itinerarios surrealistas.

 

Pasión por el desnudo

Rompiendo con la idea que tenemos de la ciudad y sus límites para volver a recrearla, utiliza medios rebuscados para expresarse, pero sorprendentes y efectivos de cara al gran público que, entienda o no el significado del arte, va a sentirse impresionado, y a veces incomodado ante las llamativas instalaciones que Spencer Tunick produce.

Nacido en Middletown (Condado de Nueva York) en 1967, estudió Ciencias en el Emerson College siendo titulado en esta materia en1988; la inclinación hacia la creación artística no le llegó de forma temprana, su pasión por la fotografía de desnudos comenzó cuando estudiaba en la escuela de arte, donde le sedujeron especialmente aquellos artistas que hacían representaciones o «performances» con desnudos en la segunda mitad de la década de los 60, como Yayoi Kusama, y las esculturas de artistas como Claes Oldenburg y Richard Long.

En sus complejas imágenes, surge una tensión entre la dualidad propuesta por los conceptos de público y privado e incluso de lo tolerado y lo prohibido, como él mismo autor ha revelado, creando composiciones asombrosas sobre el cuerpo y la condición humana, el entorno del callejero urbano donde representa sus acciones en ejercicios de significativa energía humana, con todos los efectos de la polémica que despierta inevitablemente su trabajo. Viendo sus fotografías pienso en el exterminio judío perpetrado por el nazismo en los campos de concentración, asunto sobre el que Tunick nunca se ha manifestado. Las obras de Spencer Tunick son, en cierto modo, esculturas hechas con personas de carne y hueso que ocupan un lugar público, pero no íntimo, porque el cuerpo ¿pierde sus límites al perder la intimidad?, esos cuerpos no forman un paisaje, sino un espacio contagiado de cierta belleza, yo diría triste y apagada, sin vida.

 

 

 

Instalación en Valencia

Para realizar su trabajo ha tenido que recorrer el mundo. Miles de personas se han desnudado públicamente para formar parte del meollo de su obra, logrando captar imágenes de ciudadanos, habitualmente sin ropa, en importantes ciudades de Europa y América. Desde veintiocho hasta cuarenta mil personas desnudas han colaborado como modelos a lo largo de su carrera, generando verdaderas obras de arte que se exponen en los museos más reconocidos del mundo. Su récord más importante ha sido fotografiar a más de 19.000 mejicanos de ambos sexos desnudos en la Plaza de la Constitución de México, en el año 2007. En España ha materializado sus imágenes en Barcelona y San Sebastián. En 2019 estuvo en Valencia para efectuar una instalación, esta vez en clave feminista, con multitud de desnudos  buscando plasmar la ruptura del reparto tradicional de los roles de poder entre hombres y mujeres; utilizando como escenario la explanada frente a las Torres de Serrano.

A principios de los años noventa, cuando iniciaba su carrera como fotógrafo, Spencer Tunick hizó su primera fotografía de desnudo masivo frente a la ONU, junto a 28 personas en “protesta” por el calentamiento global, instalación que se ajustó correctamente a su idea, aunque tuvo detractores que vieron la obra con una mirada diferente, concretamente fue el alcalde de Nueva York quién lo demandó por alterar el orden publico.

El cuerpo es un instrumento que se politiza fácilmente. Si el ser humano todavía teme su desnudez, ¿cómo va a ser capaz de cambiar la sociedad”. Dijo ante la demanda.

 

El Día de los Muertos

En San Miguel de Allende, uno de los pueblos mejicanos más acomodados con un gran censo de ciudadanía estadounidense entre sus vecinos, es invitado al Festival La Calaca que gira en torno a la muerte y allí realiza la instalación “Inversión” donde muestra a veinte voluntarios desnudos, erguidos cabeza a bajo, como troncos de árbol, haciendo un guiño a El Día de los Muertos y, además, todo un mensaje contra Donald Trump que no representa a la ideología de la mayoría de los norteamericanos pues no están de acuerdo con la forma de tratar a las mujeres y a las minorías, por ello no es el presidente que desean. “Cuando un tipo como Trump llega a ser investido presidente, todo parece estar del revés”. Comentó.

“Revolución en la casa, en la plaza y en la cama” es un mensaje escrito como un grafitti que aparece sobre una piedra situada a los pies de un hombre desnudo en la Plaza de Bolívar, en Bolivia, donde realizó la sesión fotográfica con cuatro mil bolivarianos entre mujeres y hombres. Es una idea determinante que resulta altamente significativa para entender la obra de Tunick.

Ha recibido importantes encargos para organizar sesiones fotográficas que produzcan sus famosas instalaciones, como la Bienal de Sao Paulo en 2002 y en 2003 en el Instituto de Cultura Catalán o el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Así mismo, fue invitado en 2010, al Festival de Arte Callejero que tuvo lugar en la localidad francesa de Aurillac en el que se rendía homenaje a René Magritte. Allí seleccionó a setecientas personas que se cubrían el rostro con un paraguas en una colina sobre la ciudad. En 2016, por encargo de la Ferens Art Gallery británica, realizó una nueva intervención bajo el título de “Sea of Hull” para definir el estado de Hull como City of Culture 2017. Una multitud de cuerpos desnudos teñidos de azul y gris recorrían las calles para llegar a situarse en una plataforma sobre el río, produciendo la ilusión de que el mar invadía la ciudad.

En 2018, el Centro de Arte Niemeyer de Avilés celebró una exposición retrospectiva con la obra de nuestro afamado artista, acogiendo siete obras de formatos ultra grandes y cuarenta piezas de medidas más pequeñas donde no existía la sensación de abarrotamiento de los cuerpos. “Pienso que soy un artista privilegiado al recibir invitaciones para realizar mi trabajo en lugares donde se desarrolla el mejor arte posible, lo cual agradezco. En el caso de España, es un privilegio exhibir mi trabajo en un museo diseñado por Oscar Niemeyer, que es un arquitecto que admiro”.

 

El Mar Muerto

Uno de sus últimos proyectos realizado en el Mar Muerto, una suerte de poético land art, como muchas de sus obras, aunque en este caso, quizá más que nunca, se manifiesta el concepto de land art.  Spencer Tunick politiza la obra al poner el foco en el inmenso problema que suponen los socavones y pozos que han surgido en los últimos años en el entorno, provocados por los depósitos de sal que se acumulan a medida que va desapareciendo el mar, que desciende a un ritmo de más de un metro cada año. Las hermosas playas que rodean la laguna han quedado totalmente inaccesibles a causa de esos agujeros en el terreno, un grave problema en el que existen dos opciones para solucionarlo, según la idea que Tunick evoca: trazar un canal que emane agua desde el Mar Rojo u otro desde el Mediterráneo.

«Para realizar las fotografías de esta instalación he incluido menos gente que la que necesitaba hace diez años. Es un trabajo más conceptual, en el que he convertido a los modelos, al teñir sus cuerpos de blanco, en estatuas de sal, haciendo así una alegoría de la historia bíblica de Lot. Aunque, aquí todos están vivos», indicó el artista.

El fotógrafo agradeció a los participantes su contribución a esta nueva obra dedicada al Mar Muerto que él mismo calificó como la octava maravilla del mundo, contemplándolos como aventureros, verdaderos guerreros del arte, según sus propias palabras.

«Es muy especial formar parte de una obra creada por un artista de la talla de Tunick, en un proyecto que trasciende el arte para concienciar sobre el valor medioambiental del Mar Muerto”, comentó a la Agencia EFE uno de los participantes.

 

 

Criticas

El escritor y periodista catalán Ignacio Vidal-Folch, escribió en 2016 en la revista Papel del periódico El Mundo:

“Spencer Tunick es ese fotógrafo majadero que va de ciudad en ciudad reclutando multitudes de voluntarios que se prestan a fotografiarse desnudos, bien juntitos, componiendo una inmensa alfombra de carne humana, en lo que pretende ser un ejercicio de rebeldía contra las convenciones, una obra de arte colectiva y un ejercicio de libertad y naturismo… pero más bien recuerda a esas fotografías que todos tenemos en mente de montones de cadáveres desnudos en los campos de concentración nazis… […]Tiene cerebro de mosquito. Pero desde luego a las 100 mujeres progresistas que Tunick va a reclutar para su protesta también les falta una patata para el kilo, como lo son todos los que se prestan a colaborar gratuitamente en sus fotos”.

 

Según una mujer que colaboró en una de sus multitudinarias sesiones fotográficas, Elizabeth Castillo, abogada, lesbiana, activista y feminista.

“Participar en esta instalación ha sido una experiencia maravillosa. Miles de personas, desconocidas entre sí, se unieron al sueño de un fotógrafo que encontró la manera de utilizar enormes lienzos humanos que nos cuentan lo iguales que somos, a pesar de nuestras diferencias.

¿Qué se siente al estar desnuda, en un parque público y rodeada de miles de personas? Contra todo pronóstico, sentí seguridad y confianza, de manera confortable, entre amigos. La desnudez de todas las personas alrededor se convirtió en un catalizador, un elemento común de identidad, que nos permitió pasar rápidamente de la frialdad, a la camaradería. Encontrarme desnuda entre la multitud, me hizo reafirmar lo iguales que somos, lo vulnerables que estamos cuando nos exponemos a la intemperie y lo amables y cálidos que podríamos ser siempre, sino estuviéramos etiquetando a la gente antes de mirarle a los ojos”.

 

Stay apart together

En el muy complicado año 2020, en el que la actividad mundial se interrumpió debido a la Pandemia provocada por el Coronavirus, Tunick no se detuvo al no permitir que el distanciamiento social interrumpiera su trabajo, creando una conexión humana innovadora, realizando una serie de imágenes que tituló “Stay apart together” (“Mantengámonos unidos aunque estemos separados”) construida por medio de video conferencias entre personas completamente desnudas, como es norma de la casa, de todos los rincones del mundo desde los países nórdicos hasta el Líbano, Tahilandía, India, EE.UU. etc. que hablaban entre sí, sin conocerse, desde sus propios domicilios. Este trabajo fue publicado en su cuenta de Instagram, donde cualquiera puede verlo.

Órganos pixelados 

Spencer Tunick disfruta publicando su obra en las redes sociales, comenta bromeando que “es una forma muy interesante de pasar el rato”. Aunque reconoce encontrar dificultades, pues el puritanismo de estos medios le obliga a pixelar los órganos sexuales para que puedan ser exhibidas las imágenes “si miras con detenimiento, verás que he pixelado cientos de miles de penes y vaginas; creo que el pezón femenino debería poder mostrarse con libertad en cualquiera de estos medios donde nadie debería ofenderse por verlos. Pienso que es muy triste que esto suceda”.

El artista lamenta que los gobiernos conservadores vean una suerte de malsana pornografía en un desnudo de carácter artístico en lugar de ver una escultura o una instalación fotográfica.

Pepe Calvo, 2021

 

www.hunterartmagazine.com

 

 

 

 

 

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