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Miss BEIGE

“En nuestro abigarrado mundo, que ya ni siquiera el negro riguroso logra neutralizar, surge el beige, un tono imparcial que transmite paz y sosiego. Pero el beige, una tonalidad insípida y poco popular, va más allá porque con su sola presencia consigue suavizar a otros más fuertes.”

“Miss BEIGE Taking The sTreeTs” es un fotolibro que nace como resultado de un personaje, vestido en su totalidad de color beige, que sale a fotografiarse a las calles, el espacio público por excelencia. Es una publicación en castellano e inglés que, a través del foto-texto, genera un discurso universal, siempre bajo un examen lúdico, potenciando la provocación, y evidenciando situaciones provenientes del yo más profundo y, a su vez, cercano. Su presencia es una reivindicación sin rabia que no busca culpables pero que intenta dar en el clavo con humor y profundidad.

La fotografía, Miss Beige y las calles son las protagonistas, complementadas por textos concisos, punzantes y mordaces. Esta propuesta, en apariencia, cotidiana hace que, sin embargo, el lector se replantee nuevas maneras de ver, observar y mirar el mundo. Miss Beige no habla pero la única licencia a ese mutismo se la concede la artista al poner texto a sus fotografías. Entonces sí deja que las palabras complementen, con ingenio e ironía, la fuerza visual de su propuesta.

De este modo, Miss Beige se convierte también en espectadora de sus propias fotos. Ella mira con el mismo descaro que le miran. Por ello, sus imágenes hacen reflexionar sobre como hoy en día nos llama la atención la imagen de una persona en un espacio público o cercano y, en cambio, ignoramos o miramos hacia otro lado ante hechos y situaciones mucho más atroces, a las que nos hemos acostumbrado y hemos aceptado como parte de nuestra cotidianidad. Es decir, cómo hacemos de lo público algo privado y como lo privado lo convertimos, por presión social, en público. Miss Beige da la vuelta a este concepto socialmente establecido y se fotografía al lado de un parquímetro y lo titula: “La bella y la bestia”. La necesidad de gustar se desvanece frente al atrevimiento de hacer “lo no popularmente correcto”.

No se trata de pies de foto porque no son descriptivos sino que el uno necesita del otro, y viceversa, para conducirnos a su universo único. Los textos son como una extraña huella, indecisa, que prueba que Miss Beige ha pasado por allí. Ante el exceso de imágenes que consumimos diariamente Miss Beige utiliza el espacio social fotográfico, absorbido casi en su totalidad por las redes, para mostrar su visión del mundo a través del fenómeno selfie que reivindica el “yo estuve aquí” de una sociedad vanidosa y egocéntrica, rasgo que por cierto siempre ha ido unido a la condición humana. Reivindica el espacio público haciendo publico lo que denuncia. De este modo, podríamos alegar que hoy en día cualquiera puede tomar el mundo con su imagen y ser testigo retratándose allá donde vaya. Miss Beige se retrata, pero con humor y mordacidad, para alertarnos de la quizás ¿exagerada? importancia que otorgamos a la imagen en nuestro día a día y para mostrarnos un enfoque diferente. Todos nos autorretratamos pero quizás nuestra única atención al YO nos impide percatarnos de la fealdad de un parquímetro, la opulencia de las banderas, o la belleza de un vecino que pasea a su perro a diario por nuestra propia calle. Lo público no está de moda.

Miss Beige representa un espejo de la realidad y por eso incomoda mirarse en él. Ella te devuelve la mirada como un espejo social en el que nos hacemos preguntas tan eternamente humanas: ¿Quiénes son?, ¿cómo los veo?, ¿quién soy yo?, ¿cómo me ven? Y si a eso le añades escupir pipas como único lenguaje, dije apaga y vámonos.

Los rituales de la apariencia, la estética del artificio y la reflexión sobre el género forman parte del trasfondo conceptual de mi trabajo donde invito a jugar y de esta forma liberar la imagen de la feminidad entendida como construcción cultural basada en convenciones arbitrarias y a menudo impuestas a lo largo de los siglos de los siglos. Amen.

MISS BEIGE, el anti-selfie, surge como una heroína del siglo XXI, sin capa ni mallas ajustadas porque sabe que su vestido, bolso, cinturón, zapatos y guantes de color beige pueden destruir toda la vanidad que le rodea, además va armada con un martillo porque los superpoderes, por mucho que digan, son mera patraña. Ella posee lo más valioso: honor y dignidad. Hasta día de hoy, las heroínas femeninas siempre han sido plasmadas como objetos sexuales, maternales o diabólicos y nunca como seres atrevidos u osados. Más allá, las mujeres, en general, están supeditadas a unos cánones de belleza universales. Este hecho ha provocado que la mujer no se sienta libre a la hora de jugar con su imagen. Así que esta pescadilla que se muerde la cola nos tiene abocados a una desigualdad eterna. Ante ello Miss Beige grita: «¡Abajo el género! ¡Arriba el beige!»
Una clara apuesta por la valentía y ambigüedad.

Miss Beige tiene como misión denunciar todo aquello que no le gusta convirtiéndose en una figura disruptiva en cualquier entorno. Un hommage a la vilipendiada belleza atípica. En este fotolibro, MISS BEIGE TAKING THE STREETS, sale a las calles y se fotografía con todo aquello que nos rodea pero que a ella le produce emoción, intriga y dolor de barriga. Buscando siempre la provocación y la reflexión, a través del juego, y convirtiendo al mirón en un ser mirado.

Y tú, ¿TE ATREVES A SER BEIGE?

BIOGRAFÍA

Ana Esmith es la artista que se atreve a ser BEIGE. Mi formación periodística y actoral se unen de la mano en el campo de la performance con Miss Beige, mi ultima creación y mi primera exploración en un trabajo no verbal. Mi formación procede del mundo del clown donde aprendí que el juego es todo en el escenario y que el público es siempre más importante que el artista. Los límites los pone el espectador y las reflexiones también pero ya es hora de poner al espectador, si así lo desea, en una situación que no sepa controlar. El también tendrá que jugar y arriesgar.

Como mujer y artista tengo el honor y la responsabilidad de dar voz a personajes que como Miss Beige deambulan por la sociedad bajo la mirada afrentosa del transeúnte. Todos juzgamos lo que vemos y todos, cada vez más, vemos y compartimos lo mismo. Así que ya es hora que un color insulso pero singular como el BEIGE nos reajuste nuestro prisma porque como dice el dicho: “Todo depende del color del cristal con que se mire”.

Ana Esmith
Artista

ANA ESMITH en VIMEO

Todas las fotografías de las performances de Miss Beige están realizadas por María Daín.

 

 

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