Lars Tunbjörk

Lars Tunbjörk

La oficina absurda y su inspirada coreografía de tensión febril

 

Por Pepe Calvo

 

“Acércate al misterio de la vida.

Presta atención a lo ordinario.

Es la sabiduría quien mira con asombro lo ordinario”.

Tao Te Ching, Lao Tse

 

Creador de una extensa obra documentalista, su gran inspiración es cuestionar las distintas sociedades existentes en el mundo actual con una mirada ácida que se centra en un notable retrato de su país, Suecia, en una serie de interrogantes observaciones contempladas con un inspirado sentido del humor recogido en unas composiciones desarrolladas con las formas geniales de un maestro. Por consecuencia, su trabajo es un largo relato realizado durante toda su carrera donde sigue la pista a los seres humanos que, a través de su mirada, se convierten en personajes con cierta presencia de superioridad banal, manifestándose en acciones absurdas, sumergidos en lo ordinario de la vida cotidiana.

«Las reflexiones que contienen sus fotografías sirven como testimonio del estado de las cosas, pero sin ninguna pretensión de contar toda la verdad».  Anna Tellgren, comisaria.

Lars Tunbjörk (Borás, 1956 – Estocolmo, 2015) articulaba un discurso totalmente personal para revelar, con asombrosa habilidad, lo conflictivo del mundo añadiendo dosis de belleza por medio de sus excelentes e inspiradas composiciones que extraía a través de su cámara, sin necesidad de contar con ubicaciones de fuerza dramática. Amante de observar la vida moderna, se ha convertido en uno de los grandes visionarios de la fotografía contemporánea, que con mirada brillante y gran astucia, ha creado un retrato ácido de la sociedad sueca en los barrios periféricos de las grandes ciudades. Decantado por la fotografía en color, donde experimenta una y otra vez, sus inicios en la fotografía en blanco y negro parecen haber quedado en el olvido. Cuestiona el mundo con una serie de interrogantes donde muestra los procesos burocráticos con una mirada que se aparta de la escenificación melodramática de la realidad al agregarle elementos humorísticos.

 

La fotografía documental

Puede ser definida como la descripción de lo cotidiano a través de la imagen; relacionada, así mismo con la fotografía humanística que es el lado poético del fotoperiodismo. El modo en que cada fotógrafo la realiza es único y personal, como no podía ser de otro modo, lo apreciamos por su forma de abordar el tema, por el encuadre que registra y por su composición. En los inicios de la fotografía no se realizaba otro tipo de imágenes.

Pretende representar de forma fidedigna aquello que sucede en el devenir cotidiano de las diferentes escalas de la sociedad para concienciar mostrando imágenes de los temas, eventos y condiciones de vida que afectan al mundo, con o sin sentido de protesta. El lenguaje fotográfico es el instrumento ideal para la documentación, un buen medio para contar y transmitir historias, amen de arriesgados documentos gráficos sobre las guerras; a lo largo de su evolución nos ha mostrado, de forma objetiva, a través de los fotógrafos llamados documentalistas y humanistas, las injusticias de este mundo y sus problemas sociales. Condiciones de trabajo deplorables y también eventos en que intervienen personajes célebres que destacan en la política, las ciencias, las artes… Aunque en el periodismo suelen ilustrar un texto, normalmente son imágenes muy expresivas que hablan por sí solas sin necesitar estar apoyadas por un texto explicativo. En la fotografía documental debe existir como requisito indispensable la objetividad, aunque algunas imágenes que se publican en prensa suelen manipularse sirviendo a intereses que poco tienen que ver con el buen hacer del fotógrafo. Con el poder de las herramientas digitales, la verdad es perfectamente manipulable. La realidad es cuestionada para ser un ensayo de sí misma bajo la mirada de su autor, que puede pensar de forma honesta pero no objetiva. Los conceptos de verdad, realidad y objetividad son extremadamente frágiles, la fotografía es un arma de doble filo en relación con su supuesta objetividad, el tiempo ha demostrado que sus capacidades han sido aprovechadas para falsear la realidad de los acontecimientos. Grandes fotógrafos como los pioneros Dorothea Lange, Walker Evans, además de Robert Capa, Henri Cartier-Bresson y Robert Doisneau, Lisette Model y Diane Arbus, James Weegee, Garry Winogrand y Vivian Maier, destacan entre un largo etcétera por haber creado una obra importante en este ámbito.

 

Parr y Pérez

Relacionar la obra de Martin Parr (Surrey, England 1952), registrada en playas de todo el mundo, con el fotógrafo galardonado con el Premio Nacional de Fotografía Española en 2003, el pionero Carlos Pérez Siquier (Almería 1930 – 2021), que realizó infinidad de sesiones fotográficas en playas andaluzas, es un ejercicio de estudio de gran calado; aunque no llegaron a conocerse personalmente, ambos admitían sentimientos admirativos mutuos. Este año que ya termina han sido objeto de homenaje en Madrid, reunidos en una exposición que pudo verse en La Fábrica en el festival de PhotoEspaña 2021. Pero he aquí que Hünter Art Magazine investiga más allá de los archivos del averno fotográfico y se da de bruces con Lars Tunbjörk, un fotógrafo sueco que nadie conoce y del que nadie sabe nada, ni de su vida ni de sus fotos, cuya obra reúne todos los requisitos para ser emparentada con la de estos dos fotógrafos que acabo de mencionar. Cuando contemplen las fotos de este portfolio y descubran las exquisitamente divertidas imágenes de este fotógrafo sueco, plagadas de la realidad social de su país que entronca con las diferentes sociedades del resto del mundo, no será demasiado descabellado estar de acuerdo con la idea que Hünter propone.

 

Christer Strömholm

Tunbjörk cuenta con una carrera incuestionable cuyas fotografías pueden encontrarse en las colecciones de grandes museos como la Maison Europeenne de la Photographie y el Centro Pompidou de París; el MOMA, Museo de Arte Moderno de Nueva York, Museet For Photo Kunst de Dinamarca, el Fotomuseet de Noruega y la Fundación FotoColectania de Barcelona, entre otros.

Interesado en la obra de los fotógrafos norteamericanos de los años setenta, reconoce como su influencia más notable la figura del maestro sueco Christer Strömholm (Estocolmo 1918 – 2002), también conocido por su seudónimo Christer Christian, fundador en 1962 de la legendaria escuela de fotografía Fotoskolan de Estocolmo, donde impartió sus enseñanzas, es una de las más valoradas personalidades de la fotografía sueca, igualmente destacado entre los fotógrafos europeos, siendo galardonado en 1997 con el premio Hasselblad, considerado el Nobel de la fotografía. En los años cincuenta y sesenta visitó con frecuencia la capital francesa y fascinado por lo que sucedía en sus calles, realizó infinidad de tomas en el escenario callejero del París nocturno donde retrató sobretodo a la comunidad transexual, que vivía en el distrito de la Place Blanche parisino, en dramáticas composiciones, desarrollando un estilo auténtico, muy diferente del trabajo que hacían los fotógrafos americanos de esa época que también se hallaban volcados en la fotografía callejera. Esta obra tomó forma de libro en una edición de 1983 con el titulo de Les Amies de la Place Blanche. Estos retratos se expusieron junto a la obra de Diane Arbus y Lisette Model en el Moderna Museet de Estocolmo con el comisariado de Anna Tellgren; de esta actividad permanece un catálogo Retratos: Arbus Modelo Strömholm, que fue editado en su momento por la Editorial Steidl, de 160 págs. en tapa dura, con texto en inglés escrito por su comisaria, que todavía puede adquirirse a través de Amazon. Así mismo fue un gran retratista; frente a su cámara posaron grandes artistas como Marcel Duchamp, André Breton, Max Ernst, Alberto Giacometti… etc. que aparecen en su libro monográfico Post Scriptum, de Carole Naggar. El libro impreso es el formato ideal de la fotografía, es un objeto de colección que los aficionados a esta disciplina admiran y desean conservar.

Con este comentario no es mi intención dejar de lado la importancia de contemplar las copias originales.

 

Coreografía en la oficina

Entre los trabajos más celebrados de Lars Tunbjörk, se encuentra la serie Office, en la que retrató de forma acida el irrespirable ambiente extravagante que se vivía en los despachos entre los trabajadores, para ello, explora el lugar entrando a saco en los interiores de la administración de empresas para encontrarse con el panorama que presentan estos negociados en el que los funcionarios están embargados en una dinámica de trabajo cotidiano que parece absurda cuando es un motor necesario e importante para el buen funcionamiento de la empresa comercial, creando un sorpresivo tapiz construido con imágenes creíbles a pesar de la sofisticada e inesperada ambientación de la propuesta, haciendo un ejercicio de valores, mostrando lo inesperado de forma inquietante, configurando un paisaje interior desequilibrado a la vez que divertido y apasionante. Un territorio que funciona como el reverso de lo que esperamos que suceda en la manifestación de la burocracia, deconstruyendo todo el artificio del teatro existente en el trabajo empresarial, mostrando lo real. Imágenes que contienen más ironía que drama, que representan un mundo agobiante, que sucede dentro de las oficinas de grandes corporaciones globales convertidas en un auténtico estado caótico desarrollado con formas surrealistas, danzando una inspirada coreografía de tensión febril, sin pesimismo, pero con una innegable aflicción que su humor mordaz suaviza purificando el propio enfoque, que no es otro que el resultante de meras anécdotas. El poder de la autoría.

También utilizó su trabajo fotográfico de forma introspectiva al hablar sobre algunos aspectos de su vida; concretamente la serie Vinter, que trata de su propia lucha anclado en las profundidades de una depresión personal motivada por haber sufrido un infarto coronario donde mostraba las propias cicatrices de su cuerpo, creando un autorretrato con su pecho cicatrizado, cosido a causa de la cirugía.

 

Tesoro nacional

Miembro de la Agencia VU, llegó a trabajar asiduamente para grandes empresas como fotógrafo editorial, The New York Times Magazine, Geo, Time, etc. Realizando, así mismo, exposiciones en museos e importantes centros de arte alrededor del mundo como el Hasselblad Center de Gotemburgo, I.C.P. International Center of Photography de Nueva York, Fotobiennal Moskva de Rusia, Open Eye Gallery, de Liverpool, entre otras.

Después de su fallecimiento en 2015, el gran museo dedicado a la fotografía contemporánea de Estocolmo, Fotografiska, le dedica una retrospectiva en 2018, destacando las emociones que provoca su importante obra: instantáneas cotidianas absurdas y una visión crítica de la vida. Las imágenes que constituían la columna vertebral de esta exposición eran algunas de sus series más importantes como Landet utum sig, Office, I love Boras, Home, Dom malla y Vinter. Para el Gobierno Sueco, la obra de Lars Tunbjörk es un tesoro nacional, y así mismo creó la Fundación Lars Tunbjörk para conservar todo el enorme trabajo realizado por este apasionante fotógrafo.

 

«Con Lars Tunbjörk, tenemos la suerte de contar con un raro ejemplo de una incisiva aproximación al mundo que, después de haber descifrado su mirada, derivando sus ideas a nuestro entendimiento, invitándonos a reflexionar sobre las circunstancias del mundo en que vivimos, sin que por ello lleguemos a la desesperación, si no por el contrario nos regocijemos.» Christian Caujolle (1999).

 

Gran lector del Tao Te Ching, tiene bien aprendidas las enseñanzas de las sagradas escrituras de Lao Tse, que transforma, aun conservando su esencia, mirando las costumbres sociales contemporáneas de una manera tan reveladora y llena de honestidad. Lars Tunbjörk siempre planteaba su trabajo formulando una pregunta “¿Realmente esto que muestro es así o solo lo veo yo?”.

Pepe Calvo, 2021

Editor de Hünter Art Magazine

 

 

 

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