Inés Villeparisis

Sobre Inés Villeparisis

por Josep Lluís González Cuervo

En la primera observación de una obra artística, ésta ha de crear interés, curiosidad, llamar la atención inmediata de los espectadores. Luego, viene el estudio de su ejecución, de su técnica, según el tipo de arte del que se trate. En el caso de Inés Villeparisis, estamos ante una artista plural: fotografía, pintura, diseño y escenografía. Una artista que no deja indiferente al espectador en sus trabajos, y que obliga a ensimismarse en toda su obra, sea cual sea en sus variadas ejecuciones. Nos encontramos, por tanto, ante una artista que no es muy habitual en los circuitos institucionalizados del arte en Alicante, caracterizados estos por ser excesivamente continuistas; ella, en cambio, trabaja con unos referentes no tan circunscritos al espacio local, sino con espíritu más aperturista y global.

En los trabajos previos de Inés Villeparisis, habría que hacer referencia a dos libros de fotografía que editó conjuntamente con Paco Esteve: Memorobilia of Vampirya y Memorobilia Dona Alacant Art, éste último dedicado exclusivamente a artistas alicantinas, pero en ambos casos con una impronta de una colección de retratos artísticos realizados por Inés Villeparisis. Unos retratos que sirven de documento bibliográfico para el futuro, libros que hacen un guiño al romanticismo, al movimiento Pictorialista en la realización de los retratos, y que recuerdan a los tiempos del poeta Rubén Dario, encuadrado dentro del Modernismo hispánico literario con su libro Los raroso lo más desconocido Los raros de cabeza. Libro y relatos periodísticos que sirven para ser un reflejo de su época.

Con seguidores de lugares tan distantes como USA, Corea, México, y con un trabajo artístico cercano al Nuevo Arte Contemporáneo, (el post-grafiti, el pop surrealismo o el nuevo pop art) y que lo hace diferenciarse y crear su propia huella. Una obra que en cualquiera de sus expresiones va cargada de cierto barroquismo y de un gusto por los detalles, llenando así el espacio de elementos y colores que conjuntamente crean un discurso muy personal de todo aquello que le interesa a la artista. De hecho, si la obra de Villeparisis es barroca por la minuciosidad en los detalles, tiene además una carga de Surrealismo en cuanto al manifiesto de sus obras, llegando en algunos casos a hacernos sentir que estamos ante imágenes claramente Dadaístas.

La artista plástica no deja nada al azar; desde el mensaje que nos quiere transmitir hasta la ejecución final de sus fotografías, requiere un proceso largo: colores, espacio, modelos, detalles, luminosidad, un proceso laborioso y multidisciplinar antes de llegar a la culminación de la obra. La minuciosidad de sus trabajos fotográficos se reconocen por un gusto por el detalle y por los encuadres medidos, así como por los movimientos estáticos, creando con ello una captación de la imagen que convierte una fotografía en ARTE en mayúscula.

Gran parte de su obra fotográfica está realizada en exteriores, lo que acarrea una  elaboración fotográfica con periodos de tiempo limitados, cosa que alarga el resultado. Los detalles deben estar estudiados, marcados, situados correctamente con el fin que no haya un error, porque, entonces, las tomas no serían idénticas. El trabajo en exteriores conlleva otro problema: la naturaleza no es igual cada día y debe jugar con ello. El desmontaje y montaje del espacio debe ser milimétrico, no puede dejarlo e irse.

Su último trabajo titulado False Face Society, expuesto en Guadalajara, México, desde principios del mes de marzo, la ratifica como una artista alicantina para el extranjero. La exposición consta de diecinueve fotografías, donde tanto la elección del escenario como del diseño y la realización de los oufits que lucen los personajes, están elaborados  por la misma artista, lo que convierten estas piezas en esculturas inherentes al lenguaje de la fotografía. Al final, queda una obra personal, como en el caso de aquellos pintores que creaban ellos mismos sus colores al no poder hallar en el mercado unas determinadas tonalidades que deseaban representar, un handicap que, finalmente, les permitía dejar su huella diferenciadora.

En una línea distinta, Inés tiene otra vertiente artística más transgresora, cargada de elegancia y con un fuerte discurso feminista. En este tipo de trabajos utiliza la iconografía religiosa tradicional, pero desde una visión contemporánea, con un lenguaje sutil, sensual y provocador. En la mayoría de casos, se trata de fotografías de estudio, de interiores, con pocos detalles o sólo uno, pero que no deja a nadie indiferente. Finalmente, se ha de decir que viendo la obra de Villeparisis se intuye que es una artista mediterránea, por ese uso de la luminosidad y el intenso colorido en gran parte de sus trabajos.

El fotógrafo mira con su objetivo aquello que en muchas ocasiones pasa desapercibido al espectador. En el trabajo de Inés Villeparisis se conjuga el mostrar lo que tenemos delante de nuestros ojos con el mensaje que la artista nos quiere transmitir, un mensaje que suele contener un trasfondo irónico, a pesar de la carga intelectual y social que lleva implícita.

Josep-Lluís González i Cuervo, Director GiC Virtual Art Gallery – Comisario.

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