Bruno Francés

Anticomentario

… Y de repente un ángel de Jaime Bayly

 

Bruno Francés

 

 

 

Antes de nada, antes mismo de comenzar a leer este anticomentario, invito al lector a escuchar la canción FOTONOVELA de Iván radiada en el año 1.984 (bébase un JB cargado hasta los topes) y, en un atisbo de atrevimiento, a escuchar la intro de la canción de Marco de los Apeninos a los Andes… En un pueblo, italiano, al pie de las montañas… pues nos vamos a Perú, hacemos un cóctel y tenemos la novela Y de repente un ángel de Jaime Bayly (Lima, 19 de febrero de 1965), un hijo de papá que a los dieciocho ya andaba por las cadenas de televisión del lugar y que jugaba a las políticas siempre teniendo en cuenta su ascendencia banquera y política con la que cubrir gastos, ingresos, aciertos, errores y todo lo demás como ser apadrinado para publicar en España por Mario Vargas Llosa, al que apoyó políticamente, y fue quien lo introdujo, como pan bajo brazo, en la literatura; con lo que no hablamos de un escritor que salga de la nada, al contrario, sale de lo todo porque ya en sus orígenes disponía de programas de televisión siempre vinculados a la política, o casi no, o lo que sea, como es de ley.

Novela con polémica pues Juan Marsé miembro del jurado de ese mismo año del Premio Planeta 2.005 de la que fue finalista con esta obra JB, ya tildó el galardón como bueno, si hay que darlo, se da, pero yo lo declararía desierto porque la calidad de las obras recibidas es mínima dejando ojipláticos tanto a JB, como a la ganadora de ese año María de la Pau Janer – Pasiones romanas.-, como a todos los asistentes a una gala echada por tierra y que atragantó a más de uno, otra ronda de JB para que pase la bola de la incomodidad. El espectáculo no había hecho más que comenzar, yo imagino el momento un muerto a los postres apagón incluido, rayos y centellas todo al mismo tiempo y la risa de Vincent Price sonando en off mientras los acordes del Thriller de Michael Jackson comienzan a sonar.

Pero centrándonos en la fotonovela con ángel de JBayly, es una obra sencilla, divertida, de lenguaje en ocasiones demasiado local, de enfoque visual, de trascendencia y resolución de serie de televisión, de vamos a tratar de jugar a conjugar crítica social (la mucama que busca a su madre) con el rollo liberal sexo con Andrea que me obliga a limpiar la casa y la sodomía mola pero mucho (el autor se declaró abiertamente bisexual).

El momento coital tetaraña rociado con insecticida que da lugar a que la novia le exija limpiadora en casa es tan de la familia Addams que uno no sabe si está leyendo algún tipo de literatura crítica social, o ha de reírse, o ha de posicionarse con la novia fumigada, con la mucama Mercedes abandonada de los Apeninos a los Andes o con el Julián Beltrán que no sabe si ducharse los domingos  -ser o no ser de la ducha entre semana- en un lenguaje que mimetiza la suciedad con la ordinariez de mear en el jardín, de sentarse en la mesa en lugar de una silla, de dormir en el suelo por dignidad de la clase pobre en pos de la rica, en un conjunto de contradicciones tales que confunden al lector pues las distrae con pensamientos o ensoñaciones de aquí te pillo aquí te mato como salidas de la nada o filigranas de comparar desgracias tales como ser vendida a un militar al hecho de perder millones de dólares por culpa de un padre al que, evidentemente, perdonaré sus fechorías pero más adelante mientras disfruto de la pasta de ser de familia bien.

Novela tipo Indiana Jones de portal, con banda sonora de Shakira, buscando a una madre desaparecida puerta a puerta (lo más normal claro), tipo truco o trato, con una ristra de casualidades policiacas que redundan en que la novela es más parecida a un guion de cine -de casta le viene al galgo- donde todo va a pasar en pos a un final establecido y bonito porque el buen rollo vende -y más si hablamos de mujeres ancianas abandonadas o vendidas y padres cabrones moribundos pero ángeles de último minuto-, donde el hecho de que muchas soluciones se escriban en el momento de los anuncios de las telenovelas acontecidas en la obra, donde el autor juega a la modernidad del sexo cutre follando con camiseta y calcetines, masturbación con canes celosos y escatologías varias que unen a las familias y donde las palabras te quiero, perdón y diálogos impactantes para la audiencia son los que van cerrando un libro diferente, divertido, muy del séptimo arte (y no lo digo en modo alguno peyorativo) y que sí, que a nivel literario abrirá las carnes de muchos escritores que entienden que esto de la literatura es otra cosa más seria -o quizá no-, más de menos mando a distancia y más de menos final feliz lo perdono todo ya sea que me vendan de pequeña como que me puteen toda la vida y me roben millones pero la paz interior vale un potosí.

Sigo escuchando a Iván y a su Fotonovela mientras hago un paralelismo evidente.

  1. JB. Jaime Bayly (JB autor), Julián Beltrán ( JB protagonista), JB whisky para escribir todo esto…

Vuela, vuela, mujer fotonovela… (caprichos del destino, esta canción de Iván fue cabecera de una telenovela peruana -Carmín- en el año 1984.)

Disfrútenla como lectura con todos sus JB, música de fondo y toda la sexualidad posible -anuncios mediante para una pausa-, por cierto el título hace referencia a la mucama, un ángel que salva al protagonista de tanto polvo como Clarence Odbody -ángel de la guarda- salvó a un desesperado banquero George Bailey en la maravillosa ¡Qué bello es vivir! (It’s a Wonderful Life) Frank Capra 1.946; JB (Jaime Bayly) GB (George Bailey), y ángeles, y bancos, y la manera de cada cual de ganarse sus alas, Iván cantando en Perú para una telenovela… creo que me he pasado con el JB.

En fin, hasta el próximo anticomentario si es que lo hay.

 

Jaime Bayly

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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