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// 05/03/2020
Wing_Shya, Pepe Calvo, foto fija, fotografía cine,

El fotógrafo, director y artista Wing Shya es una de las mayores estrellas creativas de Hong Kong. Jaime Wolf fue a conocerlo, a verlo trabajar y a tratar de aprovechar lo que lo ha hecho tan exitoso a nivel mundial.

Durante las últimas dos décadas y media, Wing Shya ha alcanzado el estrellato internacional como el mejor fotógrafo de moda y comercial de Asia. Sus imágenes de alto brillo, saturadas de color -como la célebre revista y trabajo publicitario de Richard Avedon– … y que se convierta en una resonancia emocional-narrativa en su glamour, misterio y promoción de la marca.

A principios de los años 60 el fotógrafo americano Richard Avedon fue pionero en un estilo que hacía que las fotografías de moda y comerciales parecieran fotogramas de una película en progreso.

Al igual que Avedon, Wing también ha sido certificado por el mundo del arte, con su trabajo apareciendo en museos, galerías e instalaciones, así como en vallas publicitarias al aire libre y en las páginas de i-D, Biba, Visionnaire, 32c, Numero, Hong Kong Tatler, y las ediciones china, italiana y francesa de Vogue.

A finales de 2017, una retrospectiva de la carrera en el Centro de Fotografía de Shanghai ayudó a contextualizar a este creador, cuya historia se define a menudo por sus años como parte del equipo del legendario director de cine de Hong Kong Wong Kar-wai.

La prodigiosa producción de Wing a lo largo de los años en numerosos medios y plataformas ejemplifica una fuerza creativa a tener en cuenta, así como el espíritu inquieto, multitarea y de bricolaje de su Hong Kong natal. En cantonés, el paisaje del espectáculo de Hong Kong y las figuras que lo componen se denominan «El Círculo del Entretenimiento», nombre que refleja el pequeño tamaño y la insularidad de la escena.

En Hong Kong, así como en China, Japón y muchos otros países asiáticos, las estrellas del espectáculo llevan múltiples sombreros; los actores suelen ser también cantantes y modelos pop (o viceversa). Y Wing, que originalmente se hizo un nombre como diseñador gráfico, se ha distinguido además no sólo como fotógrafo, sino como director de películas, anuncios y videos musicales.

Fácilmente reconocible por sus gafas de laca negra y el pelo negro y brillante que cae bajo sus hombros, este hombre de 54 años es relajado, atento, curioso y modesto: «No me considero un artista», dice. «Soy más bien un fotógrafo».

Su camino creativo, explica, no siguió ningún gran plan, serpenteó por terrenos variados y se vio muy afectado por la casualidad. Estudió en la Universidad de Arte y Diseño Emily Carr en Vancouver, donde se dio cuenta de lo poco que tenía en comparación con sus compañeros. Esto intensificó su impulso, mientras que también lo inspiró a experimentar y encontrar nuevas formas de hacer las cosas.

En Occidente, fue el apogeo de la cultura alternativa de los 90, representada en parte por las radicales innovaciones tipográficas de David Carson y el diseño vibrante y colorido de revistas como WIRED. Al mismo tiempo, China comenzaba a revivir los estilos de su pasado pre-comunista, abrazando una nueva Chinoiserie.

Al volver a casa, Wing mezcló ambos en una estética que extendió y actualizó la vibración post-colonial británica-china, bañada en neón, de Hong Kong, dejando su huella con atrevidos y provocativos diseños de portadas de CDs de Cantopop de superestrellas como Karen Mok.

Atraído por esos collages -y fotos que, según Wing, «otra gente odiaba»- Wong invitó al joven creativo a Argentina, para rodar fotos para la película nominada para la Palma de Oro de 1997 «Happy Together». El joven e inexperto fotógrafo se presentó en el set sin una caja de sonido para su cámara y sólo podía filmar entre tomas debido al sonido de los clics del obturador. Pero las imágenes ofrecían una «química diferente» entre los actores principales, dijo:

«Se (siente) como si algo fuera a suceder, pero no sabes lo que está sucediendo.»

Lo que más aprendí de Wong Kar Wai fue su actitud», dijo Wing, desde su estudio en Hong Kong. «Nunca se rendiría. Seguiría filmando y realmente creía en cada película. No se trataba de la técnica (o) la dirección de arte… se trataba de la actitud y de cómo él, y todo el equipo, amaba filmar. Wing continuaría trabajando con Wong en varias otras películas, incluyendo «In the Mood for Love» y «Eros».

El director chino Wong Kar Wai tiene el don de hacer un cine de altísima precisión formal, de un acabado estético deslumbrante, entendiendo lo estético no como lo meramente escenográfico o bonito, sino en su verdadera dimensión: armónico, visual, rítmico, musical, espiritual. Sus películas están cargadas de una enigmática sensualidad. ‘In the mood for love’, ‘Días salvajes’, ‘Ángeles caídos’, ‘Happy together’… Son algunas de sus magníficas creaciones.

pepe calvo, rob hernandez,

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