Anselm Kiefer

Anselm Kiefer
// 11/07/2016
Anselm Kiefer

 
 
 

Anselm Kiefer: Las diferentes capas de la verdad.

 

Los primeros años de la vida de Anselm Kiefer transcurrieron en una Alemania derrotada, hundida tras la guerra. Esta circunstancia influyó en su trabajo como también lo hicieron las enseñanzas de Joseph Beuys que fue su maestro en la escuela de Bellas Artes de Duseldorf a principios de los años setenta del siglo XX.
Es frecuente ver en su obra las referencias a Hitler o Richard Wagner junto a la simbología de la Cábala que con toda autenticidad proyecta hacia nuestra mirada en su visión de la historia y mitología alemana. Así, el arte se convierte, en sus manos, en un vehículo de regeneración. Kiefer es uno de los artistas alemanes, posteriores a la Segunda Guerra Mundial, mas provocadores y controvertidos. En su obra, afronta el pasado y toca temas tabú de la historia alemana, sobre todo la vergüenza del nazismo. Una suerte de teatralidad presidirá cada una de sus piezas; superposiciones de capas, mezcla de materiales de diversa índole, fusión de pintura, escultura y fotografía donde materializa sus propias inquietudes filosóficas y religiosas en un asunto de nostalgia de tiempos pasados, un intento de hacer frente y exponer la historia de su país.
Su trabajo, calificado de Arte matérico, resulta tan impactante para la vista como para el tacto; gruesas pinceladas violentas a la manera de Baselitz, técnicas como el collage o assemblage, mezclando materiales de deshecho, paja, yeso, barro, ceniza, armamento militar, etc.
La Bienal de Venecia de 1980 proyectó internacionalmente su obra; después vinieron otras exposiciones en la Documenta de Kassel de 1982, Stedelijk Museum de Amsterdam, MOMA de Nueva York, Museo Reina Sofía (Madrid)… A partir de los años noventa se abre al mundo encarando temas universales como la espiritualidad y la mente humana, aunque nunca abandona sus antiguas obsesiones. Creando a golpe de shockque, según sus propias palabras, el artista insiste en demostrar que no existe una única verdad si no diferentes maneras de verla.
Convencido de que el arte se ha vuelto un refugio para inversores y especuladores, Anselm Kiefer prohibió a sus galeristas exponer sus piezas en las ferias, el lugar más horrible del mundo, y les pidió que sólo vendieran a los museos, donde todo el mundo puede ver realmente el arte. Desde su taller de Bajarc (Francia), donde se instaló en 1993, se siente al margen de todo este mundillo: Trabajo en niveles diferentes, mucha gente no ve lo que hago. Quizá no lo entiende. Pero me da igual, ya lo comprenderán en otra ocasión.
Mis cuadros, afirma el artista, funcionan como un palimpsesto, como un texto que borra otro texto y que a su vez están siempre en peligro de ser borrados. Piezas de gran formato, algunas de ellas compuestas a partir de imágenes fotográficas, que conservan diferentes huellas que se traducen en capas de color de gruesos empastes de materias, cada una de ellas se superpone a la anterior, sin hacerla desaparecer completamente.
Anselm Kiefer está fundamentalmente interesado en el concepto de la noche como pone de manifiesto en sus obras, es esta una actitud cultural procedente de la tradición romántica germánica. Utilizando el concepto del significado de la buhardilla donde se guarda todo lo viejo, aquello que ha caído en deshuso, lo desgastado, donde se mezclan en un sin fin de anacronismos los objetos abandonados con los depositados en el presente, conjugando lo nuevo con lo ancestral. Es en esa buhardilla que existe en su imaginación donde acude a buscar su alimento creativo pues sólo allí se conservan las huellas de los distintos niveles que le resultan de interés, exponiendo así su inquietud por establecer la recuperación del pasado y la tradición.

Pepe Calvo/2016