Pedro Olaya, maestro de la goma bicromatada.

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// 07/06/2016
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Mi experiencia con la goma bicromatada

 
 
 
Motivaciones que me impulsan a experimentar con la goma bicromatada

El proceso de positivado a la goma bicromatada, que alcanzó gran popularidad a principios de siglo XX, atrajo nuevamente la atención de algunos fotógrafos actuales, entre los que me incluyo, por la amplia variedad de efectos artísticos que ofrece y por tratarse ante todo de una actividad completamente artesanal. El propio fotógrafo tiene que comprar los productos, preparar la emulsión, extender ésta sobre los soportes y continuar todo el trabajo manualmente. En otras épocas se comercializaron papeles de este tipo o muy similares (Artigue, Bühler, Farinaud, Fresson, Hochheimer, etc.), pero lógicamente dejaron de fabricarse cuando decreció el interés por esta técnica.
Personajes Importantes de la Historia de la Fotografía, a los que admiro, realizaron positivados a la goma bicromatada, como los franceses Robert Demachy, el Comandante C. Puyo, Alfred A. Maskell y H. Emery, los alemanes Theodor y Oscar Hoffmeister, el austriaco Heinrich Kühn, el holandés H. Berssenbrugge, el inglés Nelson K. Cherril y los americanos Clarence H. White, Alvin Langdon Coburn, Gertrude Käsebier y Edward J. Steichen. También tuvimos en España buenos gomistas, como José Ortiz Echagüe, Pla Janini, Eduardo Susanna, Emigdio Mariani, Miguel Goicochea, Miguel Renom y Francisco Mora Carbonell.
 
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Aspectos generales

El positivado a la goma bicromatada consiste básicamente en copiar por contacto un negativo sobre un papel emulsionado artesanalmente por el propio fotógrafo. La exposición se puede realizar con luz artificial, aunque es muy corriente que ésta se efectúe con la luz directa del sol. La emulsión se compone de un pigmento, un excipiente o compactante y un sensibilizador. Sirve como pigmento cualquier pintura de las conocidas como “solubles al agua” (acuarela, temple, témpera, gouache…). El excipiente o compactante es la goma arábiga. Y el sensibilizador es bicromato potásico o amónico. El papel ha de ser blanco o de color claro, de buena calidad y sobre todo muy resistente, porque tiene que soportar largos periodos de inmersión en agua.
El proceso se basa en que, en la emulsión, las porciones de goma mezclada con bicromato se vuelven insolubles por efecto de la luz, y como consecuencia de ello durante el despojamiento con agua retienen el pigmento que previamente se les había incorporado.
 


 

Conclusión y valoración personal

Aunque este procedimiento fotográfico puede parecer en un principio excesivamente complicado, la verdad es que en poco tiempo, tras las prácticas y experiencias precisas, puede ser dominado y adaptado a un uso personal.
Los materiales que se necesitan son pocos, de precio económico y fáciles de conseguir en los almacenes de productos químicos y tiendas de artículos de dibujo y pintura. En este aspecto, la goma bicromatada aventaja considerablemente a los demás procesos pictóricos y pigmentarios con los que está emparentada (carbón, bromóleo, fotocerámica, etc.).
La técnica simple proporciona siempre un acabado monocromático y una pequeña escala tonal o escasa profundidad de la imagen. Las irregularidades, imprecisiones, falta de gradación tonal, etc. no deben considerarse como fallos, sino por el contrario como las características propias del procedimiento. Pero mediante el tiraje múltiple se acaba con estas limitaciones y se puede conseguir bitonos y auténticas copias de color, así como imágenes con una amplia y completa escala tonal. En cualquier caso, la obra final puede considerarse como única y desde luego siempre es muy personal, quedando a medio camino entre la pintura y la fotografía.
Toda la experimentación me resultó sumamente entretenida. Esto es debido a que todo el trabajo, de principio a fin, lo realiza el propio fotógrafo y por lo tanto no se depende de otras personas. El ritmo de aprendizaje nunca fue un problema y ya desde el comienzo obtuve resultados aceptables.
Disponía de información suficiente. En muchas ocasiones, las pruebas que iba consiguiendo presentaban las características propias, en cuanto a las posibilidades y limitaciones, indicadas por los artículos, manuales y reseñas, que sobre la goma bicromatada había conseguido recopilar de libros y revistas.
Por último, y en cuanto al aprendizaje realizado, debo señalar que éste tuvo como consecuencia la publicación de sendos artículos sobre la materia en la Revista “Arte Fotográfico,” números 334 y 337, de octubre de 1979 y enero de 1980, así como el libro “LA GOMA BICROMATADA: PROCEDIMIENTO BÁSICO” de E. Consuegra y Sandy King, Editores. Novelda, 1999.

Pedro Olaya
Fotógrafo
 
 
 
Joaquim Pla Janini (1879-1970)


 
 
 
José Ortiz Echagüe (1886-1980)

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