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// 05/11/2018
Norman Parkinson, Hunter art magazine, Pepe Calvo, Fotografía de modas

 
 
 

La línea que separa a dos maestros

 

Antes de Richard Avedon, Norman Parkinson practicaba la fotografía de modas y los retratos de personalidades de la sociedad contemporánea, logrando un reconocimiento unánime dentro y fuera de la profesión.

Ambos tuvieron una visión similar de estos géneros y contemplando su respectiva obra, para un neófito, sería fácil confundirlos, bien que en cada uno de ellos destaca su propio estilo y su personal visión del glamour y del misterio que subyace en los mensajes que contienen las imágenes de ambos. Separados por una fina línea, la inspirada obra de Parkinson se reconoce por las altas cotas de una nueva manera de contemplar la elegancia a través de imágenes de naturaleza pética y sentido del humor; el mismo fotógrafo, a menudo, aparece en las composiciones con su aspecto de lord inglés desgalichado, no desde un punto de vista totalmente narcisista si no para dotarlas de un extravagante y exquisito humor.

Si Richard Avedon conquistó Paris fotografiando a las modelos, en los barrios bajos, rodeadas de la gente que salía al paso, Norman Parkinson lo invadió desde el aire en una maravillosa sesión fotográfica a bordo de una avioneta conducida por una sofisticada modelo mientras el piloto figura, junto a ella, expectante. Es una hermosa, original y moderna imagen, de rara belleza que sublima la fotografía de modas, destacándola como una de las más emblemáticas de toda su producción, debido a su composición, su leit motiv y lo complicado de su realización. No debemos olvidar que la obra de Avedon contiene una excelencia que puede competir en este ficticio match: Dovima y los elefantes.

Parkinson nace en Londres en 1913, mientras que el nacimiento de Avedon fue en Nueva York en 1923 (1); el inglés inició su andadura trabajando como ayudante de los fotógrafos de la Corte Británica, en 1931, abriendo su propio estudio en 1934, comenzando entonces a trabajar para Harper´s Bazaar, a partir de ahí –hasta su obituario en 1990- sucede toda una carrera, de suma importancia, en la que es contratado por las grandes revistas de modas de todo el mundo, creando escuela y un buen número de icónicas imágenes.

Norman Parkinson trabajo toda su vida con modelos a las que consideraba seres superiores, son más valientes, trabajadoras y honestas que los hombres, dijo de ellas. Gran improvisador, no temía a los errores que pudieran suceder durante las sesiones fotográficas.

Su gran inventiva para organizar la composición fotográfica le hacía superar cualquier percance que pudiera ocurrir, así los propios errores podían contemplarse como hallazgos.

Iman Bowie que era considerada una de sus musas, junto a Jerry Hall. Opinó así de él:

Al igual que el baile, la fotografía es un proceso de colaboración, por ello, Norman Parkinson es Fred Astaire.

 
 
Pepe Calvo

(1) En la anterior portada de Hünter Art Magazine, el lector encontrará mas información sobre Richard Avedon.
 
 
 

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