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// 09/04/2018
Melvin Sokolsky, pepe calvo, photoalicante,

 
 
 

La burbuja de París

 
 

Considerado como uno de los grandes trabajos de la historia de la fotografía de modas. La serie Bubble, realizada en 1963, décadas antes de que los programas digitales aparecieran en escena, elevando al primer plano a su artífice, Melvin Sokolsky, considerándolo uno de los grandes de la fotografía histórica de Modas.
Siendo Paris la Capital de la Moda por excelencia, el fotógrafo decide utilizarla como escenario y para ello se desplaza hasta allí junto a su equipo, una grúa y una enorme burbuja de plexiglás –abisagrada como un huevo Fabergé- aprovechando la gran fotogenia que posee la ciudad, creando unas imágenes renovadoras, aunando dos géneros, según las criticas de la época, fotografía publicitaria y de modas, transitando sobre el terreno del arte. Hoy en día se contemplan como una sucesión de imágenes que fusionan la moda con el paisaje metropolitano creando una poética fantástica y surreal y al mismo tiempo costumbrista, por muy extraño que parezca, convirtiendo la metrópolis parisina en una ciudad de misteriosa leyenda, todavía más, si cabe. Producida por Harper´s Bazaar, esta serie tiene un precedente en el trabajo que realizó Richard Avedon, por las calles del Barrio Latino, Montmartre y Le Marais de la Ciudad del Sena, a finales de los años cuarenta del siglo XX, donde las modelos se fotografiaban junto a transeúntes y saltimbanquis que encontraban a su paso, relacionando lo sofisticado de la moda con el realismo costumbrista de la época en grandes imágenes, aunque no tan espectaculares como las creadas por Sokolsky en Bubble.
La modelo Simone D´Aillencourt, a quien el mismo autor contrató, después de realizar largos y sofisticados ensayos haciéndola surcar los aires parisinos dentro de una burbuja convertida en nave, como si de un experimento de ciencia ficción se tratara. La modelo, de glamour inquebrantable, consigue adoptar poses intrigantes de gran elegancia a pesar de lo incómodo del asunto, con diferentes expresiones faciales y un lenguaje corporal poético, acorde a la narrativa construida para cada imagen, sirvió como una fuente de inspiración para el autor que frecuentemente atribuye su contribución, como esencial para el desarrollo y éxito del proyecto.
Durante las varias semanas que duró este trabajo, la policía parisina les seguía de forma casi constante intentado paralizar el proyecto por falta de los permisos oportunos.
Melvin Sokolsky (New York, 1933), de bien pequeño ya utilizaba las cámaras de su padre y fotografiaba todo cuanto veía. Muy joven comienza a trabajar en el mundo de la moda para las revistas Harper´s Bazaar y McCalls´s Magazine y otras como Esquire y Newsweek. Su serie Bubble le catapulta a lo más alto del pódium de los fotógrafos de Modas, al mismo nivel que Richard Avedon, Irving Penn y Horst P.Horst.
Careciendo de formación técnica académica pero con una gran intuición y total irreverencia, practicaba tanto la fotografía publicitaria como la de modas; filmaba las colecciones de los grandes modistos como también realizaba trabajos de carácter documental. Atento a la vanguardia, en los años setenta ya utilizó una lente conectada a un ordenador, como hizo Francis Ford Coppola en su trilogía de El Padrino.
En la primavera de 1965, Skolsky regresa a Paris para fotografiar otra colección, realizando un conjunto de imágenes, bajo el nombre de Fly, igualmente con una única modelo, Dorothea McGowan, que aparece suspendida por lugares de la ciudad, calles y restaurantes icónicos. El ámbito de la Moda estaba deseando ver el nuevo proyecto del autor de Bubble, y este hecho causó un gran revuelo. Se cuenta que Salvador Dalí apareció en el lugar de trabajo exigiendo: ¡Qué Sokolsky haga volar a Dalí!

Pepe Calvo
Editor Hünter Art Magazine
 
 
 


 
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