Manuel Navarro: Shipspotting

Manuel Navarro
// 31/08/2016

 
 
 

Manuel Navarro

Shipspotting

 

Pepe Calvo afirmaba, en su primer editorial, que es intención de Hunter hacer visible lo invisible. Me acojo a la interpretación más holgada de esta propuesta para mostrar una existencia muy próxima a la ciudad de Alicante, pero escasamente atendida por vecinos y visitantes: Su extensa bahía, demarcada por el antiguo arrecife de coral que constituye el Cabo de Santa Pola -enfrente del cual se halla la Isla de Tabarca- y por el sedimentario Cabo de las Huertas -formado por sucesivas capas de esqueletos de organismos marinos-, es testigo de un vaivén continuo de grandes buques, la mayoría cargueros, que le conceden un contenido económico, técnico, humano y, por supuesto, estético.
Alicante fue designada como puerto público en 1271 por Alfonso X el Sabio, siendo su primer espigón de piedra construido en 1476, durante el reinado de Juan II de Aragón. Hasta el siglo XVII su actividad principal consistió en la expedición de pasas, frutos secos, esparto, sal y vinos. Durante el siglo siguiente predominó el embarque de sosa cáustica y de salsola, planta a partir de la cual se fabrica, y la descarga de trigo y salazones. A principios del siglo XIX el puerto entro en declive debido al descubrimiento de la sosa artificial, pero la entrada en servicio del tren a Madrid en 1858 y un tratado vinícola con Francia propició el auge de la exportación de vino. A partir de 1990, el puerto ha experimentado una gran expansión creándose, además de una zona de ocio, nuevas dársenas. En la actualidad la parte más importante del tráfico consiste en la exportación de graneles sólidos (cemento y áridos –material inerte de construcción, como arenas-), seguido por la expedición de productos de la industria alimentaria, principalmente vinos, frutas, hortalizas y conservas. Existen líneas regulares de pasajeros con varias ciudades de Argelia y, durante la temporada cálida, existe un considerable tráfico de cruceros.
Beaumont Newall, en The History of Photography, define fotografía documental (con cierta vaguedad) como aquella que contiene información útil sobre el objeto. Walker Evans prefería hablar de “estilo documental”. Sarah Meister (“They like the real world”, 2015) reconoce que, a lo largo del siglo XX, artistas y críticos han forcejeado por definir “documental”. En cualquier caso, y aunque no siempre fue considerada merecedora de la categoría de arte, su trayectoria exhibe grandes logros desde hace más de un siglo (e.g., Lewis Hine, Dorothea Lange, Ansel Adams, Walker Evans). Y sin embargo, habita un territorio problemático. Como afirma Alejandro Malo “Existe una aparente contradicción entre el valor documental y artístico de una obra. Por un lado un documento fotográfico aspira a [..] una interpretación exacta; y por otro lado se acepta sin mayores cuestionamientos que toda obra de arte, sobre todo en el ámbito fotográfico posterior a las vanguardias del siglo veinte, debe permitir diversas lecturas que eviten su agotamiento como mera ilustración o muestra de dominio técnico”. Más aun, los esquemas mentales que se activan para contemplar una obra de arte y para asimilar un texto descriptivo no solo son dispares sino, de cierta manera, antagónicos -algo similar a lo que sucede con ciertas imágenes en las que, por ejemplo, puedes ver una mujer anciana o una joven, pero nunca ambas a la vez-. Walker Evans (American Photographs, 1938) opta por alejar los títulos (descriptivos) de las fotos, situándolos al final de cada sección del libro. En cambio, en Let Us Now Praise Famous Men (1941), realizado junto al escritor James Agee, facilita información extensa sobre la dura realidad que enmarca el contenido de las fotos. Dorothea Lange y Paul S. Taylor optan por subrayar las fotos de American Exodus (1939) con fragmentos de conversaciones oídas durante su toma. Lewis Hine (Men at work, 1938) añade breves comentarios sobre la tarea que realizan los “modelos”. Ansel Adams (Photography Series) las utiliza para ilustrar sus enseñanzas sobre técnica fotográfica. Más recientemente, Allan Sekula acompaña sus fotografías con amplios ensayos, de carácter marcadamente político, uno de ellos precisamente sobre el tráfico marino (Fish stories, 1995). En las photostories, imagen y texto comparten protagonismo. En el fotoperiodismo, la foto tiende a ser una ilustración de la noticia.
Las fotografías de esta serie preceden un breve comentario sobre las características de los barcos o su recorrido. Se puede reparar en las imágenes, por sí mismas, y hacer una relectura desde la perspectiva del texto.

Manuel Navarro
Artista. Físico y Profesor en la Universidad de Alicante.