Manchester frente al mar, crítica de Beatriz Jiménez

Beatriz Jiménez
// 14/02/2017
Manchester, Beatriz Jiménez,

 
 
 

Manchester frente al mar: desgarro emocional

 

La culpa es un sentimiento poderoso, que no solo te paraliza, sino que te arrastra a un pozo de difícil salida.
Lee, interpretado por un contenido Casey Affleck, malvive en Boston, llevando una vida rutinaria y solitaria en autoimpuesta penitencia por un error del pasado.
Al fallecer su hermano (Kyle Chandler), Lee deberá volver a su pueblo natal y enfrentarse de nuevo a lo ocurrido. Cuando conoce que su hermano le ha designado como tutor de su sobrino (Lucas Hedges), Lee intentará sobreponerse a la tragedia para cumplir con su último deseo.
La acción órbita sobre Lee y su imposibilidad de superar la terrible desgracia que le separó de su mujer (Michelle Williams) y le llevó a su autoexilio como conserje en Boston. El sentimiento de culpa provoca que Lee no se permita disfrutar de un solo minuto de felicidad, condenándose a una vida tan triste como insignificante. La dolorosa realidad de este hombre roto y profundamente perdido se muestra con una precisión tan abrumadora que es imposible no sentir su pérdida atenazando tu corazón. Sobre todo cuando se conoce, gracias a los sucesivos flashbacks que interrumpen la narración, la magnitud de la tragedia.
Manchester frente al mar iba a ser el debut en la dirección de Matt Damon (que ejerce aquí de productor), quien además iba a protagonizar el filme. Que Damon finalmente no pudiera ocuparse personalmente de este proyecto debe ser uno de los regalos más increíbles de la historia del cine para Kenneth Lonergan, director de la película, y Casey Affleck, protagonista absoluto.
Lonergan no solo ha dirigido el proyecto, sino que firma un estupendo guion, con unos diálogos donde los reproches se utilizan como arma arrojadiza, mientras las emociones a flor de piel se esconden en importantes silencios que exudan dolor y desesperanza. Y con un Casey Affleck que efectivamente realiza la mejor interpretación de su carrera, encarnando a este pobre hombre que no se perdona el error que cambió para siempre su existencia.
Manchester frente al mar resulta una producción durísima, sí, pero a la vez indispensable, y sin duda una de las mejores del año.

Lo mejor: Casey Affleck transmite todo el dolor que un ser humano puede soportar.
Lo peor: por ponerle algún pero, quizás la música elegida no hace justicia a esta magnífica producción.

Beatriz Jiménez Lobato
www.bollacos.com
 
 
 


 
 
 

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