Los museos de Málaga

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// 04/03/2016
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Mother 1999/Louise Bourgeois.
 
 

Los museos de Málaga

Por Eduardo Lastres.  Málaga, hasta hace apenas una década, era una ciudad con una evidente falta de orientación, no solo arquitectónica y urbanística, sino también como tal ciudad. Su sociedad carecía de sentido como muchas otras que habitan las ciudades españolas, incluida Alicante. Pero ante la imagen tan devaluada, el Ayuntamiento de Málaga hizo una apuesta que con el paso del tiempo ha demostrado ser la vía más efectiva para realizar los cambios sociales y económicos necesarios, que han renovado esta ciudad y la sociedad malagueña. Y esa apuesta fue el arte, sobre todo, el arte contemporáneo. El CAC (Centro de Arte Contemporáneo) de Málaga surge en un momento en el que ya se está cimentando las primeras piedras del museo Picasso, tras largas negociaciones con la familia. Desde el primer momento el CAC demostró que la exposición de primeras figuras del arte internacional podía crear un interés y ser un reclamo turístico y cultural, que desviaría esta afluencia de personas a su ciudad: Y así ha sido, se va a Málaga, no a sus maravillosas playas o por su patrimonio histórico, se va a Málaga a ver y vivir el arte contemporáneo más comprometido con la investigación que se está haciendo en el mundo del arte.
Con la apertura del museo Picasso y su ubicación en uno de los edificios históricos más importantes de la ciudad, cercano a la catedral, se crea otro de los recorridos culturales que discurren por la ciudad, en este caso vinculado a la figura de Pablo Picasso, con un discurso que podría funcionar toda la vida, relacionando la obra picassiana no solo con los artistas de su época sino con todos los del XX y del XXI. A raíz de estos eventos que empiezan a situar a Málaga en el circuito museístico nacional e internacional, no es de extrañar que figuras de gran prestigio como Anish Kapoor, Marina Abramovic, Wei Wei… David Salle, la lista es numerosa, hayan pasado, o vayan a pasar, por Málaga.
La gestión de los espacios museísticos y centros de arte tiene que ser absolutamente rigurosa y realizada con una gran profesionalidad. Cuando los centros europeos internacionales ven el trabajo realizado, el criterio demostrado, la gestión de los medios empleados, la concreción de sus objetivos, son absolutamente proclives a la cesión, al contacto y al intercambio. Pero cómo ha influido este trabajo en la ciudad de Málaga. Cuando visité por primera vez esta ciudad, lo hice con motivo de una exposición en el CAC sobre Anish Kapoor y por el Picasso. En todos los centros, incluso en los hoteles, nos hacían una especie de encuesta, para saber cuál era la razón para haber ido a Málaga. Y nuestra respuesta fue y es, aún hoy, clara y rotunda, por los museos, por las exposiciones de arte de tan alta calidad. Pasado el tiempo, otros museos como el Pompidou, el Thyssen y el Ruso han buscado su ubicación en esta ciudad, atendiendo a una de las principales demandas del turismo cada vez más exigente, una oferta cultural de gran alcance que satisfaga a diferentes niveles. Además nos encontramos con los valores propios de una ciudad mediterránea: historia, arquitectura, playas, gastronomía… áreas en las que también se ha invertido con acierto, quizá por emulación de este excelencia, siendo hoy Málaga una ciudad pensada para recibir un turismo de muy alta cualificación con lo que esto conlleva: buena mesas, restaurantes, tiendas, diseño, calidad de vida, y una restructuración que poco a poco va cambiando la ciudad y que la sociedad malagueña va asumiendo como una de sus principales necesidades, la de dar una imagen de ciudad moderna, culta, progresista, actual, innovadora.
El Museo Pompidou es uno de los últimos centros abiertos, y para su ubicación se ha reestructurado una zona portuaria que se ha ganado al centro de la ciudad, un espacio cercano al mar, que Alicante ha reconvertido en aparcamientos, cortando la visibilidad del puerto. El Pompidou genera un foco de atracción, tanto por su arquitectura, el espacio de ocio que genera a su alrededor, tiendas, cafeterías, generando una vida que este espacio había perdido para el circuito urbano. Una zona portuaria, de trabajo, en decadencia, sin proyección ni vida social, de repente por medio de la arquitectura y del contenido del Pompidou se une al centro, creando un recorrido para el turista y el ciudadano. Málaga es hoy una ciudad con nombre internacional, todos los medios especializados, revistas culturales, los principales diarios de ámbito internacional la identifican como un destino obligado. Hoy en día es una de las ciudades europeas con más centros de arte de auténtico interés. Pero todo esto es debido a la excelencia de sus exposiciones, el criterio de selección de sus artistas provoca inevitablemente un verdadero tráfico de personas hacia esta ciudad. Málaga ha cambiado su imagen y su dinámica lo que ha repercutido en el progreso social, en la economía, en la perspectiva de una ciudad que estaba sumida en la delincuencia de su juventud, en las drogas, en la corrupción. Y hoy es un centro universal de la cultura y del arte, y sus ciudadanos también responde a esto. Una ciudad que es señalada desde cualquier punto del planeta susceptible para la inversión de capital en una sociedad activa. Visitar sus calles, sus museos, es una experiencia enriquecedora. Tampoco podemos olvidar que Málaga tiene otras ofertas como la del Festival Internacional de cine, de flamenco… y que todo ello contribuye, por emulación, a ese dinamismo que se puede palpar en sus calles y que es un modelo sin duda para otras ciudades, algo que se inició gracias a la apuesta por el arte contemporáneo.

 
 
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Eduardo Lastres
Artista visual
www.eduardolastres.com

 
Fotografías de Aurelia Masanet