Kribi Heral

Javi Moreno
// 14/03/2016
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Sobre arqueología maravillosa

 

Cinismo y lirismo se entrecruzan por igual en Kribi Heral. Biomasas encapsuladas, plásticos meticulosamente pintados y mutantes pseudo-vegetales. El universo del artista de Biar describe territorios contemporáneos, retratos para un individuo fronterizo y bastardo. Curioseamos con él sobre un poco de todo:

Javi Moreno: La publicidad, el cómic, la cultura underground o los guiños autorreferenciales al diseño gráfico se encuentran como una fuerte impronta formal en tu trabajo. ¿Qué papel juegan los medios de comunicación en tu obra? ¿Son los media un modo de hablar de los media o el soporte reflexivo para una crítica de los sistemas políticos y mediáticos?
Kribi Heral:
Es cierto que a primera vista esto resalta en mi trabajo, pero curiosamente no están en la base de mi obra, aunque parezca lo contrario, es una cuestión accidental y se debe principalmente a la técnica y el soporte, y aquí planteo una discusión que surge siempre entorno al planteamiento estético de mi obra. Algunos dicen que mi obra es pop, cosa falsa, yo pregunto ¿qué define la obra: la técnica y la estética o el contenido conceptual? ¿se toma a Duchamp como vendedor de sanitarios por su “Fuente”? Bueno, esto es todo un poco coña, creo que todo esta bastante claro, y a poco que profundices en mis obras, sobre todo en la última producción, puedes encontrar otros significados que puedo desvelar algo así como existenciales, pero más que desde el punto de vista filosófico y trascendental, vienen provocados por los avances tecnológicos y sus efectos en la especie humana.
Es verdad que muchos de mis trabajos anteriores han reflexionado sobre los media y su poder de manipulación, este ya es un tema clásico en el arte e inherente a cualquier persona que se plantee echar un vistazo a nuestra sociedad, la conclusión parece ser que estamos “somatizados”, mi interés va más allá y aunque parezca escéptico, creo que hay esperanza y al contrario de lo que muchos piensan, creo que está en los avances tecnológicos, hay un dialogo en “El lobo estepario” que dice:

– La tecnología es la creación más sublime de la mente humana y a la larga liberará al hombre. ¿Tú que crees?.

Y el otro responde:

– Seis de uno y media docena de lo otro.

Yo lo veo así.

J.M.: ¿Podríamos hablar de arte social en tu obra o de intereses cruzados entre el macrocosmos social y tu microcosmos plástico?
K.H.:
El cruce existe pero podríamos decir que por defecto, tengo la sensación que todo se repite una y otra vez, pienso que hoy por hoy lo más interesante es crear tu propio micro-mundo, evitando la avalancha contagiosa que provocan los impulsos de una sociedad mediatizada y poco imaginativa. Hay mucha gente que trabaja al margen y creo que los proyectos más interesantes surgen en estos reductos y que se mantienen al margen de esa filosofía pop que promulgaba “hay que ser famoso al menos diez minutos en la vida”, que parece hecha a medida para esa caterva de personajes histriónicos que asolan lo que en su día fue genial televisión.
Los medios son tan poderosos que lo fagocitan todo hasta la propia crítica social. Estar alejado de ellos resulta más estimulante.

J.M.: Ante el estereotipo de la eterna novedad, ¿qué piensas que nos queda a los artistas como herramienta de subversión discursiva? ¿Innovación o evolución lógica en los procesos de investigación? Al fin y al cabo, una excusa para hablar de ti: ¿qué nos puedes adelantar de tus últimos proyectos?
K.H.:
Lo más subversivo creo que es ser coherente con uno mismo, yo pinto porque para mí la libertad es un concepto que tengo muy presente como individuo y el arte es el único espacio donde realmente me siento libre y desde donde experimento con la vida y partiendo de aquí el propio viaje te ofrece las herramientas y si quieres el discurso, no creo en una metodología del arte, lo importante es el estado constante, sentir que ese es tu lugar, tu modo de vida y que conlleva curiosidad, querer entender. No me obsesiona el planteamiento discursivo, a pesar que en estos momentos lo teórico pesa más que lo formal en mi obra, pero es una cosa que fluye. Tanto como artista, como espectador creo en la importancia del arte como emisor de sensaciones.
Y sobre la innovación y la evolución de la obra es lo mismo, todo es una cuestión de curiosidad, de tener la mente abierta, de querer entender, de conocer, de experimentar, de observar, como diría San Agustín: “… de maravillarte”.
En cuanto a mis proyectos lo más inmediato es una exposición, aquí en Alicante, cinco años después la última individual, pero no quiero adelantar nada por que aún no está del todo concretado.

J.M.: Una última incisión: ¿Cómo crees que nos están afectando los cambios económicos a la producción de los artistas? ¿Opinas que vamos hacia una estética de la precariedad?
K.H.:
Me da, que los más afectados por estos cambios van a ser los trabajadores y gestores del ámbito de la cultura y sus espacios, que dependen directamente de las partidas presupuestarias, es verdad que en época de vacas gordas había más reparto, pero el artista paradójicamente siempre es el último, la vida económica del artista es muy irregular, y el estado de precariedad creo que todos los que nos dedicamos a esto en exclusiva, en un momento u otro hemos pasado por él, pero es una cuestión que cuando decides dedicarte a esto lo asumes tranquilamente, la necesidad del arte es más fuerte.
Puedes tener limitaciones en el desarrollo de ciertos proyectos, pero la estética de tu trabajo es la que es.

Javi Moreno
Artista
 
 
 

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