Jorge Lidiano
// 24/04/2018
José Manuel Sáiz, Pepe Calvo, Hünter Art Magazine,

 
 
 

Fotomontajes por José Manuel Sáiz

El espacio personal de José Manuel Saiz. Una propuesta de pleno goce estético y conceptual.

 
 

Conociendo algunos años a José Manuel Saiz no podía imaginarme que me encontraba ante un autor con una amplia obra personal ya que, al contrario de otros muchos, no suele publicitarla. Solamente por mi insistencia he descubierto tardíamente la intensa creación que desarrolla.
Es un artista reservado en su área privativa que, sin embargo, ha alumbrado abundantes imágenes propias y para otros autores a lo largo de sus años como experto en edición y como fotógrafo de la industria y de la moda. Su profundo conocimiento y extenso dominio de la técnica, le han permitido afrontar las facetas personal y profesional con unos resultados altamente pulcros y creativos. José Manuel, además, no oculta celosamente hacia los otros su sapiencia, sino que le apasiona compartirla sin dejar resquicio alguno.
La serie que aquí nos presenta irrumpe plenamente en el plano intimista, como si quisiera evadirse de los habituales trabajos con modelos, sometidos a la tiranía del sujeto y del cliente. Su obra reflexiona e investiga sobre su mundo subjetivo, transitando desde el exterior hacia un espacio íntimo que le deja materializar sus obsesiones, sus miedos, sus pasiones, sus alegrías…, y donde solamente él decide.
La simbología, figurada con objetos sobre escenarios escogidos, erige un puente entre lo oculto y lo evidente, entre lo conceptual y lo estético, entre lo dicho y lo entendido, entre lo real y lo imaginado…, sin imponer la unicidad de un solo mensaje. No hay cadenas entre el creador y sus observadores, sino que los últimos heredamos la libertad de descifrar por nosotros mismos. Así, ¡La correlación del ideario propio junto con la proyección de nuestro sentir y conocer, nos permitirán interpretar las obras y gozarlas como nuestras!
Lo dicho anteriormente, no entraña que José Manuel no conciba y plasme un mensaje individual en cada una de sus imágenes, ni tampoco que pretenda que su discurso subliminal quede abismalmente oculto, por ello nos facilita ciertos códigos e iconos que pueden repetirse con insistencia. No obstante, opta por realimentarse con la diversidad de nuestras interpretaciones, sin menoscabo de que el flujo finalmente devenga inequívocamente para ambos sentidos enriquecedor.
El trabajo es finalmente complejo, con abundantes matices en sus formas y colores, así como de una extraordinaria calidad técnica y belleza. Nos transporta hacia un universo onírico propio, ordenado, y cuyo tiempo se asemeja congelado, invitándonos a participar en su libre disquisición.

©Jorge Lidiano
Fotógrafo
jorgelidiano.blogspot.com.es
 
 
 


 
 
 
 

 
 

La fotografía industrial, a la he dedicado la mayoría de mi carrera profesional, ha sido una faja, un corsé oprimiendo la creatividad. Si se quiere expresar algo más allá de la mera representación fiel y mimética de un objeto, dialogar con las imágenes, algunos intentamos aportar a éstas algo que comunicar creando acercamiento o rechazo por parte del espectador.
Esta colección es una forma de trasgredir la lógica racionalista. Cada imagen o asociación de ellas puede ser sometida a diferentes lecturas, sugerencias de acuerdo a la sensibilidad de quien observa.
Aunque el aspecto parece surrealista, el nacimiento de cualquiera de estas imágenes nada tiene que ver con la idea que en su día André Bretón promulgó del movimiento en el que se manifestó en 1924 con respecto al automatismo psíquico sin la intervención de la razón definiendo así el surrealismo. Creo estar más cerca al movimiento previo a éste que nació en Francia a final del siglo XIX, el simbolismo. Funciona en base a la asociación de ideas que generan los símbolos y que representan un concepto. Aquí está todo detalladamente preparado dejando hueco a las sugerencias que puedan aparecer durante el desarrollo de éstas. Aunque haya cambios o añadidos, el resultado final sigue siendo fiel a la idea o concepto inicial.
Son imágenes en las que con la mirada hay que colocarse en la función de lector más que de observador.
El fotomontaje me permite recrear mundos y personajes imposibles y que no han existido pero desde su creación empiezan a ser reales y se desarrollan en nuestro intelecto. Es mejor sentirlos que intentar interpretarlos.
Este trabajo pertenece a un ensayo visual sobre estados psicológicos inspirado en diferentes fuentes (amigos, familiares, cine, novela, etc.). Las imágenes pertenecen a una esfera universal pero impersonal en su representación de ahí la utilización de maniquís y muñecos en la mayoría de ellas, sin rostros reconocibles.
Donde el pensamiento racional no alcanza lo hace la imagen simbólica y aquí, con el fotomontaje se pueden romper ataduras de todo tipo expresando ideas y conceptos hasta el momento ocultos ampliando así nuevos caminos y lenguajes.
Se trata de obras polisémicas con la que se pretende remover las connotaciones que los elementos simbólicos despiertan en cada espectador que no coincidirán probablemente con las mías ni con las de otra persona pues el resultado final lo pone el público al observarlas, se convierte éste en co-creador de la obra con su significado personal.

www.josemanuelsaiz.com