Jesús Zuazo entrevistado por Pepe Calvo

Entrevistas
// 15/05/2017
jesús zuazo

 
 
 

Entre el claro y lo oscuro

 

Jesús Zuazo (Alicante, 1959) es uno de los creadores actuales más singulares de la Comunidad Valenciana. Su obra despertó mucha atención por parte de la crítica y el público en la exposición de Arte último. Arte Alicante, comisariada por Guillermina Perales, que tuvo lugar en Valencia en 2014 en la Sala Ferreras del Centro del Carmen, Consorcio de Museos. En esta entrevista, desde la intimidad de su estudio, habla para los lectores de Hünter sobre su manera de abordar la creación.
 

Pepe Calvo: ¿Cómo nace un artista?
Jesús Zuazo: Abriéndose paso entre las piernas de una mujer. (Risas), bueno ya en serio creo que la pregunta sería cómo se hace uno artista. La respuesta no es sencilla porque uno no tiene consciencia de serlo hasta que los demás te lo repiten una y otra vez. Yo tengo una sensación rara con la palabra artista porque se utiliza para muchas cosas que poco tienen que ver entre sí. Me gusta más la idea de ser un médium visual, es decir, alguien que es usado por la pintura para expresar lo que no se puede expresar de otra manera si no es mediante el dibujo y el color. Se supone que somos también personas que nos implicamos en hacer algo que nadie nos pide y es absolutamente innecesario, pero que puede pasar a ser muy importante para la cultura de una sociedad una vez que existe. Esta manera de ser viene dada de nacimiento, pero necesita ser cultivada y trabajada sin descanso para poder hacer algo que merezca la pena de ser tenido en consideración. Dicho así parece un poco ingrato pero hay que tomárselo con una cierta deportividad porque nadie te obliga a hacerlo.
 

PC: ¿Piensas que un artista necesita estudiar Bellas Artes o puede ser autodidacta?
JZ: Necesitas, como he dicho antes cultivarte, pero no necesariamente en una universidad. Pero es cierto que las universidades son un centro de información y formación especializado y eso resulta una ventaja para los que saben aprovecharse de ello. Una persona autodidacta puede llegar a perder mucho tiempo buscando la dirección correcta por falta de formación, puede creer que está haciendo algo importante sin saber que esas ideas que maneja están superadas hace tiempo. En el concepto de cultivarse hay que incluir las relaciones con personas que están haciendo lo mismo que tú y al mismo tiempo que tú. Ese debate de ideas no se da en los autodidactas habitualmente porque no están cerca de esos centros de formación y eso puede llegar a ser un problema para ellos. Por otro lado eso mismo les puede dar una visión no contaminada por un academicismo que puede llegar a ser muy perjudicial, así que uno nunca sabe qué es realmente lo mejor. Lo curioso del caso es que esto no se plantea para otras profesiones, a nadie se le ocurre ir a un médico autodidacta para operarse, ¿no?.
 

PC: ¿Qué piensas sobre los artistas autodidactas?
JZ: Ser autodidacta es buscar la información por ti mismo, si encuentras lo que necesitas para llevar a cabo tu trabajo de manera correcta no hay mayor problema en serlo. Al final lo que cuenta es el resultado y nadie va a mirar si eres licenciado o no. Yo desde luego nunca miro el currículum de nadie, miro su obra y si me parece interesante para mi es suficiente.
 

PC: ¿Cuáles son tus motivaciones a la hora de crear?
JZ: A lo largo del tiempo las motivaciones van cambiando según vas cambiando tu mismo. Lo importante es mantener siempre esos motivos que te impulsan. En mi caso mi motivación principal actual es conseguir unificar dos conceptos del espacio en uno solo coherente. Históricamente la pintura se desarrolló en la sociedad occidental bajo el concepto del espacio euclídeo hasta el siglo XX. A partir del cubismo y la abstracción, el espacio pictórico cambia y se multiplican los modos de representación. Con ello se rompe la homogeneidad representativa que había sido la norma durante siglos, un solo espacio donde ocurren los sucesos, un espacio y unos sucesos que podemos comprender sin problemas. La gente estaba acostumbrada a esa lectura porque además se parece a lo que vemos y vivimos a diario y de un día para otro la pintura ya no está interesada en ese espacio e inventa el cubismo y la abstracción. Fue un shock del que todavía no se han repuesto la mayoría y que sigue causando rechazo e incomprensión. Mi trabajo es tratar de crear dentro de esos espacios nuevos de manera que se perciban como naturales, tanto como lo era el antiguo espacio.
 

PC: En el inicio de su carrera, es habitual que un artista siga los pasos de los artistas que admira. ¿Ha sido este tu caso?
JZ: Pues la verdad es que nunca he seguido a nadie concreto, me interesan más los conceptos pictóricos que las personas que los llevan a cabo. En el inicio yo era bastante expresionista ya que tenía dieciséis años y mucho de lo que protestar. Luego pasé por un periodo surrealista, otro naturalista y luego me fui a estudiar bellas artes a Valencia. Diría que empecé a componer de una manera más consciente de lo que hacía y con un estilo más definido cuando estaba en tercero de carrera. Entonces hacía una figuración que tenía influencias de todo tipo, desde el constructivismo ruso hasta la figuración americana de los ochenta, pasando por el Pop de Equipo Crónica del que tomé algún concepto pictórico. En esa época la fotografía tenía un peso importante en mi obra ya que hacía fotos o bien las cogía de cualquier fuente que me interesara, para incorporar a los cuadros. En pintura no me puedo quedar con nadie en concreto, me gustan todos los estilos porque todos representan formas de pensar válidas que nos han enriquecido. En cuanto ha admiración, admiro a todos los que son auténticos y honestos con ellos mismos les vaya bien o mal, a esos admiro de verdad.
 

PC: ¿Por qué un artista que en sus inicios practicaba una técnica realista con deslumbrantes resultados, como era tu caso, de repente cruza este horizonte para entregarse a la abstracción?
JZ: Pues por varios motivos. El primero era la falta de libertad para componer con formas y colores que no tengan un significado concreto a priori. Cuando trabajas con imágenes éstas tienen significado propio y tú no lo puedes variar aunque lo manipules. La manipulación multiplica los significados pero no evita los que son propios de la imagen. Por ejemplo, una mujer siempre será una mujer y no otra cosa, el significado mujer no lo puedes quitar nunca y eso coarta la libertad creativa ya que la obra se llena de significados no deseados por el autor. Por otra parte necesitaba trabajar el color de manera autónoma, sin estar atado a una forma ni ser subsidiario de ella. También era prioritario encontrar un tipo de espacio nuevo que me permitiese crear con la mayor libertad posible. Por otra parte la fotografía me quita el mono figurativo que pueda tener de momento, pero si en un futuro necesito hacer figuración porque he descubierto que es necesario para contar algo, no voy a tener ningún problema en hacerlo. Investigo nuevas maneras para comunicar mejor, pensar mejor y de una manera nueva, ese es el fin.
 

PC: En los últimos años, en tu trabajo se observa una dualidad que podríamos llamar, con tu permiso, claro y oscuro o el día y la noche. Como una moneda de dos caras donde una de ellas es alegre mientras la otra es sombría, como una negra pizarra donde surge una cierta dramaturgia que puede conducirnos hacia tramas plagadas de mensajes intrigantes que pueden confluir en narraciones ocultas. Háblanos sobre estas impresiones.
JZ: Es cierto que esa dualidad existe. He tenido la suerte de tener dos tierras madre, Alicante y un pueblo de Aragón llamado Bureta. Durante toda mi niñez y adolescencia he viajado varias veces al año al pueblo a pasar al menos una semana en cada viaje. El contraste, sobre todo en invierno es brutal, y la luz cambia por completo. Ir hacia Aragón en invierno era ir hacia la oscuridad, pero era una oscuridad que me gustaba porque había mucha gente querida allí esperando que llegásemos y siempre lo pasaba muy bien. Pero todo era más misterioso y oscuro y el comportamiento de la gente también lo era de alguna manera. Los pueblos guardan muchas historias en muy poco espacio y todo es más intenso. Por contra cuando regresábamos hacia Alicante, al llegar a Sagunto volvía la luz del Mediterráneo y todo era claro y diáfano, limpio, azul, blanco. Creo que todo viene de ahí, amo los dos mundos, lo ligero como la brisa del mar y el viento del cierzo frío que te hace ser rudo y crudo. Todo debe ser expresado.
 

PC: ¿Qué importancia tiene para ti el trabajo de Antoni Tàpies?
JZ: Ninguna en especial, la gestualidad no es exclusiva de Tapies y yo he llegado a ella por incorporación de elementos comunicativos a los conceptos espaciales sobre los que trabajo. Puedo entender que algunas obras mías parezcan tener una relación con su obra porque si utilizas negro y haces gestualidad encima pues te puedes confundir, pero si miras un poco más verás que el corpus de obra que yo hago no está relacionado con la pintura matérica de Tàpies. El uso del negro se remonta a mis orígenes pictóricos cuando hacía figuración y la gestualidad también. Yo no trabajo con imágenes sino con ideas y conceptos y son estos los que desembocan en imágenes. Si algunas coinciden en algo con alguien no hay problema, todo lo contrario, eso quiere decir que estoy en el buen camino. Cuando trabajas con teorías, si estas son buenas, deben dar lugar a composiciones e ideas ya establecidas a otras parcialmente nuevas y eventualmente e idealmente a las completamente nuevas. A estas últimas son a las que intentamos dirigirnos siempre.
 

PC: Quienes son tus artistas favoritos?
JZ: Pues me temo que la respuesta sería larguísima pero intentaré resumir en algunos nombres de artistas que sé seguro que han influido en mi de alguna manera. En pintura serían por orden cronológico los siguientes: Velázquez, Rembrandt, Goya, Picasso, Matisse, Kandinsky, Duchamp, De Kooning, Rauschemberg, Cy Towmbly, Kitaj, Hockney, Equipo Crónica y Gordillo. En este apartado de artistas que me han influido destacaría a los siguientes músicos: Stravinsky, Bartok, Schoemberg, Webern, Varèse, Maderna, Nono, Berio y Polonio, de entre los músicos clásicos y contemporáneos. Miles Davis y el jazz y jazz-rock, el rock, el pop. Pero el que más me ha influido sin duda es Frank Zappa. Si tuviera que elegir a dos artistas por encima del resto estos serían Picasso y Zappa. La lista sería mucho más larga si incluimos Filosofía, poesía, literatura, cine, fotografía. Como ves la respuesta incluso intentando ser breve se hace extensa, pero es que me resulta imposible eludir a tantos que me han influido y aún lo hacen. Picasso resumiría todo lo pictórico y Zappa todo lo musical.
 
Desde Hünter deseamos a Jesús Zuazo un gran éxito en su exposición que se celebrará este mismo mes en Alicante.

Pepe Calvo, 2017
 
 
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