Portfolios
// 12/03/2018
Jacques Henri Lartigue, pepe calvo, hünter art magazine,

 
 
 

La insólita autoría de Jacques Henri Lartigue

 
 

Se inició en el mundo de la imagen como lo haría cualquier aficionado, fotografiando lo que encontraba a su alrededor, congelando su propia vida entre sales de plata. Sin proponérselo fue un auténtico creador, un visionario, realizando una obra auténtica y original con temas y composiciones que no eran usuales a principios de mil novecientos.
La gran jovialidad que emana de sus fotos lo apartaba de las circunstancias importantes del momento, lo bélico, la pobreza reinante y otros asuntos dramáticos que eran los temas que trataban los fotógrafos de la época, por otro lado muy significativos y necesarios para la historia.
Disfrutando del glamour de las mujeres elegantes que le rodeaban realizó una obra fotográfica llena de luz y de la alegría de vivir, creando un documento histórico sobre la vida de la alta burguesía, a la que pertenecía. Documentos que recogen, además de las fotos de sus mujeres, largos paseos por los jardines de París, las primeras carreras de automovilismo, las playas efervescentes de la Costa Azul francesa como Cannes, Niza y Montecarlo, solo para privilegiadas clases sociales.
Jacques Henri Lartigue se consideraba pintor, la fotografía era solo un juego que motivó su padre cuando en 1891, a la edad de siete años, le regaló una cámara de placas de formato 13×18. En la pintura ponía más énfasis y pudo hacer algunas exposiciones que tuvieron poca importancia; fue en la fotografía donde realmente destacó, llegando a convertirse en un icono de la fotografía francesa al mismo nivel que Eugéne Atget, Brassaï y Robert Doisneau.
Lartigue fue feliz durante toda su vida y ello se transmite en sus imágenes tanto en el luminoso mediterráneo como en el invernal Bois de Boulogne parisino, toda su producción está inspirada en la felicidad. Toda su obra es un contenedor de memorias felices.
Entendió la fotografía como un juego, aunque no exento de pasión. Su mirada estaba puesta en la mujer, sus modelos fueron sus esposas y amigas, momentos íntimos rodeados de una gran sensualidad y sofisticación.
En su obra no existe un planteamiento autoral y sin embargo las líneas de su trabajo circulan por lo que entendemos como un autor.
Nunca se preocupó de dar a conocer su trabajo fotográfico hasta que Cartier Bresson y Richard Avedon destacaron su importancia y en 1963 la revista americana LIFE publicó un extenso dossier sobre él. A partir de ese momento comenzó a fraguarse la leyenda de Lartigue, de hecho, pocos meses después el MOMA hizo una gran exposición, y así rescató del olvido la figura de este gran artista.
Ha sido un fotógrafo muy influyente, Helmut Newton, Jean Loup Sieff por citar solo a fotógrafos que trabajaban en Francia, han bebido de su fuente.
Es importante significar que gran parte de los fotógrafos que han practicado la fotografía de Modas en el siglo XX siguen sus pasos mirando a través de su maestría.
Se ha insistido en que fue un niño de salud delicada pero a pesar de eso falleció a la edad de 92 años, y en la infinidad de retratos que se conservan de él, en la vejez, se le ve tan feliz y enérgico como lo fue siempre.
 
“Padezco una enfermedad que me atormenta pues todas las cosas que me maravillan se me escapan sin que pueda guardarlas en la memoria, por ello utilizo mi cámara”

Pepe Calvo
Editor de Hünter Art Magazine/2018
 
 
 

Categories
Portfolios