Haikus/Eduardo Lastres

Eduardo Lastres
// 31/08/2016
Kato Gyodai, haikus, poesía japonesa, arte japonés,

 
 

Eduardo Lastres

Haikus

 
 

A ti, dominadora de pensamientos,
que luces en tu rostro
la huella de tantos corazones rotos.
 
 

Descubre lo que hay de misterioso en ti,
arregla tus cuentas con el mundo
y disfrázate del Señor de los anillos.
 
 

Únete a un árbol, a su naturaleza,
a un bosque parlante, a un sueño
del que nunca despiertes.
 
 

Si nuestro tiempo fueron los años fugaces vividos contigo,
¿qué fueron de los días soñados, olvidados,
que quedaron en el mar? Mis realidades.
 
 

Acuérdate de que lo perecedero
está entre lo que eres
y lo que dejarás de ser.
 
 

La muerte me dice cuanto tiempo me queda por vivir.
Así los sueños,
son una verdad que habito en vida.
 
 

Me acostumbré a verte morir,
lancé mi alma a la lluvia,
lloré en el río mi soledad guardada.
 
 

El eco divertido de las sombras
me hace aparecer y desparecer entre las nubes,
como un pájaro en vuelo que pierde su horizonte.
 
 

Estamos, amor, en el vértice de la aventura,
recorriendo el mar bajo las luces de la noche,
abandonados entre sus brazos de agua.
 
 

Y si me vuelvo apenas un dibujo de mi mismo,
un planeta de cuento de soleadas lunas…
¿La vida seguirá siendo un misterio?
 
 

Por qué decidimos vivir en una estrella
o bajo el mar, o entre columnas de fuego,
¿acaso somos algo distinto a un sueño?
 
 

Me he sonrojado al verte después de muchos años,
¿acaso crees que estoy fingiendo
o que mentía cuando te dije te quiero?
 
 

Me despido de ti, las manos en el rostro,
el corazón dormido por el tiempo
y ese sabor a resignación que no me cuadra.
 
 

Me has marcado un tiempo
mas tú sabes que no puedo cumplir.
¿Acaso quieres ser la tormenta?
 
 

Vivir
es dar vueltas sobre la cabeza de un dios
a pesar de sus normas caducas.
 
 

Designo, a veces, a un tiempo,
los recuerdos sobre lo que vivo cada día
y tu imagen inolvidable en mi alma guardada.
 
 

Kato Gyodai, haikus, poesía japonesa, arte japonés,

Autor: Yosa Buson (1716-1783).


 
 

Me llamas y grito
a tu manera de no existir.
¿Acaso no sabes cuánto te he amado?
 
 

Me disparo en la cabeza
con un arma que es mi soledad,
después vivo la invisibilidad de tu alma.
 
 

He vuelto a vivir tu entierro,
las palabras que sentencié por ti,
mis labios de dolor dormidos.
 
 

Me duermo cada noche
pensando en el árbol que vi crecer en nuestra vida,
atado a él como el amado a la amada.
 
 

Muéstrame del mar ese silencio visible
que no puedo contemplar
si no es por tu recuerdo en el agua.
 
 

Hay un pinar en el cielo con un verde casi negro
y un suelo blanco de nieve comparable a un regalo…,
¿acaso, alma mía, no lo has pintado para mi?
 
 

Acaricié con mis manos tu cuerpo vestido de novia,
vi tu sonrisa de felicidad en la iglesia,
tu pelo negro sobre el fondo blanco de tu vestido nupcial.
 
 

Un viento hace que te vea más dulce
en mi monólogo de tempestad,
con mi corazón abierto rodeado de tus rostros.
 
 

Mi principal problema es no saber cómo bailas en la soledad de tu cuarto,
no conocer de cerca tus pasos, tus músicas…:
descubrir juntos los misterios de la vida.
 
 

En el viaje escucha el sonido del viento,
él te enseñará a vivir,
a ver el mundo como es en realidad.
 
 

Deja tus recuerdos de niña en la habitación,
mira la vida tras el cristal oscuro de la experiencia,
vive como si fuera la primera vez.
 
 

Atrás has dejado tantas cosas inútiles
que nada tiene importancia
como no sea haber aprendido a vivir entre los muertos.
 
 

Tormenta, tenme en tu corazón escondido,
vísteme de nube en la soledad del aire
y no vengas a mí desde tu esencia de luz.

Eduardo Lastres
Artista
www.eduardolastres.com

Kato Gyodai, haikus, poesía japonesa, arte japonés,

Autor: Matsuo Bashō (1644-1694).