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// 04/06/2018
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Guy Bourdin: Entre el absurdo y lo sublime

 

La fotografía de modas no volvió a ser lo mismo desde que irrumpió en ella Guy Bourdin. Su carrera abarcó mas de cuarenta años en los que trabajó para las firmas y revistas de modas mas importantes del mundo; desde sus inicios ha investigado sobre las variaciones de la fotografía de moda, desde la presentación urgente hasta las interpretaciones sutiles y escenarios complejos, con un imaginario inquietante, creando imágenes novedosas.
Pintor y fotógrafo aficionado, de carácter autodidacta, fue uno de los primeros en crear narraciones dentro de la imagen, contando breves y sugerentes relatos en cada foto, consiguiendo que la imagen fuese mas importante que el producto que se muestra. Con su humor agudo y su implacable estética de tintes surreales, cambió radicalmente lo convencional de la fotografía publicitaria.
Destacado junto a Richard Avedon y Helmut Newton como los tres grandes fotógrafos de la fotografía de Modas del siglo XX y XXI, es menos conocido que estos, fuera de la industria. Hay algunas razones para explicarlo, sobre todo por la singularidad personal de Bourdin. Nunca se creyó artista, desarrollando su trabajo exclusivamente de forma comercial, pero a pesar de esto sus imágenes tienen una esencia profundamente artística y dialogan con la poética de Magrittte y Man Ray de manera natural.
Según se lamenta su hijo Samuel Bourdin, quien controla su legado tras una batalla legal con la última pareja de su padre, Martine Victoire.
“Mi padre venía de otro planeta, su vida no se parece a la de otros fotógrafos. Hasta su muerte, su obra jamás se vio en otro escenario que no fueran las revistas, sobre todo en la edición francesa de Vogue o en anuncios del zapatero Charles Jourdan. No era mundano, no iba a desfiles ni a fiestas, era excéntrico y no deseaba ser mediocre”. Nunca concedió una entrevista y siempre rechazó las propuestas de diferentes editoriales interesadas en publicar su trabajo a través de libros con la frase, estas ambrosías no las merezco, no son para mi. Así, aumentaba su leyenda y crecía el misterio.
En su biografía existe un gran drama que confirma las hipótesis que se fraguaron sobre el autor de imágenes tan inquietantes. Abandono materno y suicidio de algunas de sus parejas. Pero su hijo Samuel lo explica claramente: Cuando la madre de Bourdin estaba casada, tuvo una relación adúltera. Al enterarse su marido que el hijo no era suyo, lo rechazó y lo entregó al cuidado de su padre biológico, Maurice Bourdin, y de la madre de este. Nunca volvió a ver a su madre biológica. Su pareja durante una década, Sybille Dallmer, se ahorcó en 1981. Enfatizando los aspectos más controvertidos, existían rumores y pistas falsas que añadían dos más a la lista de mujeres a las que Bourdin abocó al suicidio. El de la madre de Samuel, Solange Geze, y otra de sus amantes, Eva Gschopf, a lo que el hijo, saliendo en defensa del padre afirma que su madre murió de un ataque al corazón y cuando falleció Gschopf, hacía tiempo que habían roto la relación.
Guy Bourdin nació, vivió y murió en Paris (1928 – 1991).
La sombra de Bourdin es alargada pues hoy en día su obra ha sido expuesta en los museos más prestigiosos del mundo, como el Victoria and Albert de Londres, el Jeu de Paume de Paris, el Mueo Nacional de Arte de China, el Museo Metropolitano de Fotografía de Tokio, La casa de la Fotografía de Moscú, etc. Sus obras forman parte de la colección de prestigiosas instituciones como el MOMA de Nueva York, el Museo Getty de Los Angeles, SFMOMA de San Francisco, entre otras.
Guy Bourdin eliminó irreverentemente los stándares de belleza y de moral convencional, mostrando lo que anteriormente no se había mostrado en el ámbito de la Moda, toda la tensión y todo aquello que resulta más allá de lo estético: lo indiscreto y escandaloso, lo espeluznante y lo condenado, lo feo.
La curator Shelly Verthime que trabajó como comisaria en su retrospectiva en el Victoria and Albert Museum, comentó: “He oído muchas veces que era misógino, pero yo creo que admiraba lo femenino más allá de lo esencial. Tenía un lado poético que amaba a las mujeres.”

Pepe Calvo
Editor y director de Hünter Art Magazine / 2018
 
 
 


 
 

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