Dolores Balsalobre portfolio

Dolores Balsalobre
// 06/03/2017
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Dolores Balsalobre: “Paisaje y Memoria”
Textos: Kevin Power.

 
 

¿Cómo organiza la memoria la experiencia? ¿Cómo podría el artista representar los recuerdos y las emociones? Los paisajes de Balsalobre flotan en su mente como sensaciones, a menudo dramáticas dada la naturaleza grandiosa de su origen. Los recuerda, no como formas precisas, sino como presencias persistentes de pensamientos y sentimientos que yacen en el acto de recordar. Transcribe la intensidad de este acto, la trama compleja de formas y emociones. Comunica la esencia abstracta, el meollo vivo y concentrado de lo visto y sentido. Son ideogramas, resúmenes condensados, acumulación de tensiones. Transmiten la velocidad y la claridad de una emoción fuertemente registrada. Percibimos los paisajes: las cumbres, la cordillera, una bahía repleta de islas, sin embargo, el peso del lenguaje es abstracto, pues lo que le importa no es la representación literal de la escena, sino el acto complejo de memorización y su comunicación sutilmente matizada. Son emociones revividas al tiempo que recordadas.
 
Cordillera
En esta serie se asume el poder de la abstracción de plasmar revivencias activas, reactivando los pozos de la experiencia y es interesante porque en la primera parte aún se aferra a las formas del paisaje, con marrones farragosos y negros contrarrestando gestualmente el fondo blanco que invade todo el cuadro. Incluso trabajando con la memoria aún confía en la imagen en tanto paisaje completo; sin embargo, está claro que las piezas más vigorosas, Cordillera I y Cordillera III ya muestran una predisposición a lo abstracto. El grupo en blanco y negro afirma, en cambio, la necesidad de mayor libertad, y nos obsequia con cimas de montañas llenas de actividad abstracta. Es como si estuviera mostrándonos un momento en el tiempo o un fragmento del espacio que abre la visión de forma precaria a una experiencia mayor. El viaje adentro ha comenzado y ante este vacío solitario la mirada se transforma, fruto, no de la desesperación sino de la esperanza.
 
Cumbres
Estas son un pretexto para darle más libertad al gesto y a la emoción, pues evidencian la actividad pictórica. Las formas dentadas son contenedores. El blanco y el negro resaltan la necesidad interior y la asunción de una nueva dimensión. Balsalobre traslada eficazmente lo que desea decir y la radicalidad de los colores sintoniza perfectamente con este deseo. Las cuatro piezas azules aplacan la emoción pero destacan la distancia. En ellas podemos entender el pensamiento de Ruskin cuando abogaba por la necesidad de situar la mente del espectador en el mismo estado que la suya, por todos los medios posibles. Balsalobre alcanza en ellas una música del recuerdo. Aun cuando no podamos establecer asociaciones formales entre la obra de Balsalobre y Mondrian, el hecho es que el escrutinio místico y lo trascendental son fundamentales para considerar su obra.
 
La Bahía de Ha Long
Balsalobre se aleja del dramatismo violento y dentado de las cumbres, tan cargadas de fuerzas energéticas, para recomponerse en el lirismo seductor, quieto y reductivo de la Bahía de Ha Long. Son obras intensamente poéticas.
A decir verdad, nuestro mundo es denso, atestado y complejo en sus funcionamientos. Es un lugar donde el tiempo ha sido fabricado por el hombre y a la vez el hombre está atado a él. Contemplar un paisaje intemporal es sentir un temor reverencial. En estos cinco cuadros todo se antoja sumergido y nivelado por una atmósfera que podría equipararse al gusto oriental: cristalino, delicado, equilibrado, sereno. Esta serie también desprende una autoridad formal intangible que aparece como un reconocimiento tácito a la tradición oriental. Balsalobre sugiere que si realmente hemos llegado a entender la vida, debemos mantenernos a distancia. El díptico nos inunda con la ligereza calculada de un Preludio de Chopin, un estado de felicidad exuberante, donde en palabras de otro poeta, “todas las violencias permanecieron y brilló una luz repentina”: una obra en reposo.
 
Paisajes
Simple y a la vez compleja, esta obra nos pide que intuyamos el misterio religioso detrás de las superficies materiales del mundo visible. Mondrian se dirigía a un orden simbólico, mientras que Balsalobre encarna una complejidad emocional e intelectual que encuentra su orientación en la naturaleza: una búsqueda de si misma. Sobre los paisajes en negro nos clarifica cuál es su posición:
Éstos son paisajes íntimos, donde uno se reencuentra con su espíritu. Son paisajes interiores de paz, sosiego y libertad, donde la luz y la sombra son dos polos opuestos necesarios para conseguir el equilibrio.
Interesante comentario pues insiste en el espíritu en tanto parte innata del paisaje, mientras al mismo tiempo reafirma su idea de que estos paisajes finalmente se interiorizan y pasan a pertenecer al artista.
 
Tri Bioma
Se podría entender como la partitura de una intensa composición abstracta, capaz de penetrar e inundar sonoramente. Tri Bioma forma parte de una propuesta multidisciplinar íntimamente relacionada con la danza contemporánea. El resultado fueron doce obras, que son como una serie de pantallas colgantes, o manuscritos chinos pintados en el azul clásico de la abstracción.
No debe sorprendernos que Balsalobre se sienta atraída por la Danza, ya que su obra se caracteriza por la elegancia del movimiento, por los estallidos de energía y el flujo gestual.