Animales nocturnos, crítica de Beatriz Jiménez

Beatriz Jiménez
// 23/01/2017
animales nocturnos

 
 
 

Animales nocturnos: dolor y venganza

 

Esta interesante Animales nocturnos es el segundo largometraje del realizador Tom Ford, que ejerce aquí también como productor y guionista, en su adaptación de la novela Tres noches, de Austin Wright. Una cinta difícil de catalogar y que nos muestra una historia envuelta en una ficción con alma de metáfora.
Amy Adams presta su talento para convertirse en la encarnación de Susan, quien a priori tiene la vida soñada, no solo regenta una vanguardista galería de arte, sino que está casada con un apuesto médico (Armie Hammer) en una impresionante mansión. La llegada del manuscrito de su exmarido Edward, interpretado por un estupendo Jake Gyllenhaal, llevará a Susan a recordar su pasada relación y los motivos que le llevaron a abandonarle.
El filme habla principalmente sobre el dolor, el causado por Susan y que llevó a la destrucción de su primer matrimonio, pero también sobre la infelicidad. El inquietante relato de Edward, que se convertirá en una obsesión para la protagonista, no solo describe su sufrimiento y su pérdida, sino que funciona como su (artística) venganza.
El poder que posee la novela sobre Susan y el irreverente inicio del fime es un claro reflejo del poder provocador del arte. Un relato que hará a nuestra protagonista recapacitar sobre sus acciones, en diversos flash back que nos trasladan a su antigua relación. Y que revelará la infelicidad de la supuesta perfecta existencia de esta mujer que vendió sus sueños por las razones equivocadas.
La truculenta ficción, que cuenta la peripecia de Tony, un hombre que pierde de manera brutal a su mujer e hija a manos de una violenta banda de delincuentes, resulta mucho más real que la verdadera historia y contrasta con el mundo irreal de Susan. La novela es una ficción que versa sobre la venganza, eje central también del filme, la misma retribución que su autor espera conseguir sobre su exesposa.
Y así se crea un relato con tres niveles que se irán entrelazando sin remedio: el frío y desdichado presente de Susan; la ficción desgarradora de la novela, que no es más que la representación de la pérdida y la búsqueda de revancha; y los recuerdos de lo que podría haber sido una vida feliz.
Lo mejor del filme, aparte de las interpretaciones de todo el reparto, que incluye también a un contenido Michael Shannon en el papel de un peculiar policía, es la fragmentada narración que alterna entre el presente, la ficción y el pasado; así como las poderosas imágenes que conforman una puesta en escena arriesgada y original, que sin embargo se ve lastrada por demasiados subrayados en innecesarios paralelismos visuales.

Lo mejor: la apuesta por una narración no lineal, que encierra tres diferentes historias que terminan por convertirse en una sola.
Lo peor: el énfasis en resaltar las analogías.

Beatriz Jiménez Lobato
www.bollacos.com
 
 
 

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Beatriz Jiménez, Cine