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// 14/02/2018
Gregory Crewdson

 
 
 

El cineasta que existe en Gregory Crewdson
Elegía de la sombra

 
 

Escenas imaginarias, momentos congelados, imágenes narrativas elaboradas de forma magistral por un artista fascinado por la condición poética del crepúsculo y su poder de convertir lo ordinario en sobrenatural. Gregory Crewdson trabaja de una forma inusual para un fotógrafo, más bien se diría que utiliza los mecanismos de un cineasta. Dirige todo un equipo entre los que se encuentran decoradores, iluminadores, maquilladores, modelos-actores… como si rodara una película, cuando lo que va a realizar es una única fotografía; utiliza una cámara de gran formato como si se tratara de la gran superproducción de un estudio cinematográfico, actuando más como un director de cine que como un artista de la imagen fotográfica, pendiente de que todo esté en orden para que la pieza resultante sea tal y como la ha imaginado; después de colocar la cámara en el lugar que ha decido y determinar el encuadre, se desentiende de dispararla. Atento a sus indicaciones, es uno de sus colaboradores quien aprieta el obturador, el fotógrafo Daniel Karp, utilizando placas de gran formato, nunca emplea herramientas de retoque, tan habituales en nuestros días. Realiza imágenes de escalofriante belleza, planificadas a partir de story boards, dignas de películas de ciencia ficción. Todo un ejercicio de producción con recursos ilimitados.

Me interesan las limitaciones de la fotografía por su capacidad de presentar una imagen absolutamente única donde no conocemos lo que ha sucedido antes ni lo que va a acontecer después. Esta limitación es la fuerza de la narración. Así, el espectador puede incorporar su propia historia.

Gregory Crewdson nace en Park Slope, Brooklin (Nueva York) en 1962. Estudia fotografía en SUNY, Universidad del Estado de Nueva York. Diplomado en Bellas Artes, a mediados de los ochenta, por la Universidad de Yale, donde ejerce en la actualidad como profesor. Cuando tenía diez años, su padre, un renombrado psicoanalista, interesado en el arte, le llevó al MOMA a ver una exposición de Diane Arbus. Esta temprana experiencia con el mundo del arte influyó en él, estimulando la idea de convertirse en fotógrafo. El propio Crewdson recuerda haber escuchado a través de la pared contigua al despacho de su padre, mientras este pasaba consulta. El resultado de estas experiencias forma parte de la consecuencia de crear el mundo que interpreta en sus imágenes.
Trabaja en un universo manejando códigos del cine fantástico y de misterio inspirados en Hitchcok, David Lynch y Steven Spielberg. De Orson Welles toma la percepción del espacio y su forma de tratar la profundidad de campo. Sus obras parecen inquietantes fotogramas, stills, de películas que se hubieran quedado en la mesa de montaje, que brillan por su cuenta en las paredes de museos y en galerías de todo el mundo, alejadas de las pantallas de cine.
En la serie Beneath the roses (2004-08), propone un muestrario de situaciones psicológicas al limite de la psicosis. Personajes que se encuentran paralizados en extrañas acciones, en un universo suburbano, sumidos en la luz crepuscular. Momentos que revelan escenas de frustraciones y angustias, construyendo así un paisaje emocional en que lo cotidiano se muestra con rasgos excepcionales y lo inexplicable cobra vida con vehemente realismo.
A primera vista, estas imágenes pueden ser apreciadas sin mucho esfuerzo pero si nos adentramos en ellas comprobaremos que están compuestas de varias capas. La composición guarda en su encuadre las pistas que nos conducen a su verdad.
Siendo adolescente, Gregory Crewdson, fue el líder de The Speedies, una banda de punk-rock que tuvo una gran popularidad en la ciudad de Nueva York. Con Let me take your photo (Deja que te haga una foto), fue su canción de mayor éxito. Este tema fue como una profecía en relación a la futura profesión de Crewdson. La compañía Hewlett Packard, en 2005, la utilizó para promocionar sus cámaras digitales, debido quizá a la fama que ya había adquirido el autor.
Me interesa que la obra tenga trasfondo. Me gusta pensar en ello en términos psicológicos, en lo que existe tras una fachada. Lo misterioso o lo terrible que podemos hallar en la vida cotidiana. Lo extraño es menos explicito y más poético.

Pepe Calvo/2018
Editor de Hünter Art Magazine
 
 
 

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