Beatriz Jiménez
// 08/05/2017
SILENCE MARTIN SCORSESE

 
 
 

Silencio: cuestión de fe

 

Silencio. El silencio al que se enfrenta necesariamente cualquier creyente ante su dios, ante la falta de respuesta en momentos de necesidad y que hace tambalear sus convicciones.
Martin Scorsese admite que la religión es un tema fundamental en su vida, debido principalmente a su educación. Y en esta Silencio el realizador vuelca todas sus preocupaciones, en un exhaustivo análisis de la fe.
Para ello, ha versionado la novela histórica de Shusaku Endo, sobre la persecución religiosa que sufrieron los cristianos en el Japón del sXVII. Tras la desaparición del padre Ferreira (Liam Neeson) y los alarmantes rumores de su apostasía, dos sacerdotes (Andrew Garfield y Adam Driver) parten hacía el imperio del sol naciente en búsqueda de su antiguo mentor.
En un país donde procesar la religión cristiana significaba enfrentarse a la tortura y una cruel muerte, las convicciones de los jóvenes religiosos se verán puestas a prueba.
Especialmente en el caso del padre Rodrigues, que debe enfrentarse a una crisis de fe, al aparecer las dudas y tantas preguntas sin respuesta: ¿es su fe lo suficientemente fuerte para aceptar la posibilidad de una horrible muerte? ¿De verdad puede considerarse un hombre de dios, si se compara con los aldeanos dispuestos a sacrificar su vida sin renegar de sus creencias? ¿Vela su dios por él en medio de la enloquecida persecución a la que debe enfrentarse?
Este estudio sobre lo que significa e implica la fe está realizado con una excelente producción, como no podía ser de otra manera, donde destaca especialmente la fotografía. Sin embargo, a pesar de que este filme ha recibido grandes críticas, que la han comparado con una obra maestra, lo cierto es que resulta lenta y hasta aburrida; a lo que no ayuda además su larga duración.
Quizás sea que soy lo opuesto a una persona creyente, y que las tribulaciones de los jóvenes sacerdotes no consiguen involucrarme en su agonía espiritual. O simplemente es que como espectador se está a la espera constante de que algo ocurra, de que el ritmo narrativo se vuelva más dinámico, de que Andrew Garfield consiga meternos en su piel o de que el protagonismo recaiga en un actor con mucho más carisma y personalidad como Neeson.
Pero lo cierto es que nada de esto ocurre, y pese a que nadie a estas alturas le va a discutir el estado de gran director a Scorsese, no creo que esta Silencio sea una de sus mejores películas, por no decir directamente que no es una buena película, pese a lo impecable de la producción.

Lo mejor: la fotografía.
Lo peor: que no logra involucrar al espectador en la crisis espiritual de sus protagonistas.
 
 


 
 

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