Arquitectura
// 13/03/2017
pepe calvo, catedral,

 
 
 

La catedral de un romántico

 

El destino de un hombre es su aventura. Esta frase es crucial en la vida de Justo pues con tesón está consiguiendo lo que parecía imposible: construir su sueño.
Todo puede ser posible. Que un hombre sin estudios de arquitectura, sin ninguna profesión relacionada con la albañilería, construya él solo un edificio, parece un imposible. Detrás de estos pensamientos hay toda una historia épica.
Solo le bastó creer en sí mismo para lanzarse a un loco proyecto, a una aventura imposible en la que lleva inmerso muchos, muchos años. Justo Gallego Martínez quería ser sacerdote pero la naturaleza se interpuso y fue expulsado del monasterio cirtesciense de Santa María de la Huerta (Soria) donde cursaba sus estudios, por contraer tuberculosis. Cuando se curó decidió agradecérselo en nombre de Dios a la Virgen del Pilar, para ello comenzó a realizar una construcción con la ayuda de sus dos manos, contra viento y marea. Se trata de una edificación con elementos arquitectónicos imponentes, a pesar de que no existen planos ni proyecto oficial, ni es avalada por ningún arquitecto, todo se encuentra en un precario libro de apuntes donde figuran unos dibujos a modo de planos que interpretan de manera tosca las formas de una construcción sacra: las torres, la fachada, las vidrieras… etc; en realidad toda la idea se encuentra en la cabeza de su artífice.
La construcción, sin licencia de obra, sigue el esquema básico de una catedral cristiana, cuenta con todos los elementos clásicos, naves, altar mayor, altares menores, capillas, claustro, cripta, escalinatas, arcadas, pórticos, etc. El aspecto de la catedral es de una simplicidad técnica que raya el límite de la mecánica constructiva. Justo lleva más de cincuenta años construyendo lo que él denomina una catedral a pesar de no estar consagrada ni haber sido reconocida como tal por la diócesis de Alcalá de Henares.
La Catedral de Justo, la catedral del loco, como la llaman los ciudadanos de Mejorada del Campo (Madrid), esa fabulosa obra de carácter único, está haciendo famosa a esta localidad a veinte kilómetros al sur de la Capital pues innumerables arquitectos y curiosos de todo el mundo la visitan. En el año 2006, el museo de Arte Moderno de Nueva York dedicó una exposición de fotografías y maquetas de las 35 edificaciones más importantes que se construían en España y destacaron la excepcional obra del excepcional constructor.
De firmes convicciones religiosas, Justo Gallego encuentra en esta obra la vía de entrega a Dios que no pudo realizar en el monasterio cisterciense. Con imaginación no exenta de simbología, ha bebido de innumerables fuentes, desde Brunelleschi y el arte bizantino hasta Gaudí, pasando por el gótico en una edificación que ocupa un terreno de 4.740 metros cuadrados, cuyo coste hasta la fecha es de 1.170.000 de Euros que consiguió vendiendo todas sus propiedades y con aportaciones de algunos mecenas. En 2005 una conocida marca de bebidas por medio de una campaña publicitaria dio fama universal a Justo y su proyecto sacro.
Justo Gallego no está solo pues en innumerables ocasiones infinidad de estudiantes en época de vacaciones se acercan a Mejorada del Campo para ayudar. Siendo su mayor ayudante Ángel López que es su mano derecha, involucrado con el mismo tesón.
Pero existe un problema que planea en contra de su constructor: el tiempo, pues debido a su avanzada edad que ronda los noventa años, Justo teme morir antes de ver finalizado su ambicioso y romántico proyecto.

Pepe Calvo, 2017

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Justo Gallego Martínez
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